Ugolino
Poeta recién llegado
Cuatro fuerzas son las que mueven este mundo nauseabundo;
La primera: lo dantesco,
la Nada,
con mayúscula, que es verdosa
y echa babas.
Amiga del absurdo y de la araña de doce patas
que teje su tela infernal.
La Nada hace inviable la idea del demiurgo,
que no por ello deja de ser dolorosa,
y quizá necesaria.
La segunda es el hastío,
la añoranza nostálgica por aquello que nunca fue
ni podrá ser.
La tercera, la evasión
la panacea humana, el último recodo,
la vía de escape.
Huele mal,
pero también es de necesidad imperiosa
cuando se teme al plomo y a la horca;
únicas y dentudas fuentes
de la Verdad.
Y la cuarta y última fuerza, vendría a ser el amor,
la droga contra el hastío,
al igual que el odio,
son gemelas, iguales.
El amor produce golpes,
echa sal en las heridas,
y es un trabajo penoso buscarle sentido,
como al odio.
Pero cuando no se tiene
se bailan tangos con la Nada
y el verde no apela a la sonrisa.
El amor hace olvidar la horca,
hace de la Verdad lo innecesario.
De haber una quinta fuerza, sería Poe.
Es imperioso leer a Poe.