jorge luis murillo
Poeta fiel al portal
CARNE
Carne en el tiempo
ofrendada,
sabor de sal
y saliva,
tiembla
la hembra atrapada,
nace en silencio
la vida.
Lleva la luz
que ahora brilla,
la de los siglos
guardada,
en el vientre
cual semilla,
de esa bendita morada.
Génesis ceñido
al mundo,
como colmena
imparable,
de una sociedad
cambiante,
y de un mundo
ingobernable.
Carne y liturgia
de sexo,
aroma, sudor,
y lágrimas,
muslos cual
peces esquivos,
besos y labios
que matan.
Lenguas saciadas,
vacías,
en cómplices
madrugadas,
prisión y dulces
cadenas,
que me llevan
hasta el alba.
Carne en el tiempo
ofrendada,
sabor de sal
y saliva,
tiembla
la hembra atrapada,
nace en silencio
la vida.
Lleva la luz
que ahora brilla,
la de los siglos
guardada,
en el vientre
cual semilla,
de esa bendita morada.
Génesis ceñido
al mundo,
como colmena
imparable,
de una sociedad
cambiante,
y de un mundo
ingobernable.
Carne y liturgia
de sexo,
aroma, sudor,
y lágrimas,
muslos cual
peces esquivos,
besos y labios
que matan.
Lenguas saciadas,
vacías,
en cómplices
madrugadas,
prisión y dulces
cadenas,
que me llevan
hasta el alba.