Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
NUEVO ESCENARIO
En tus ojos miro lo cristalino.
Tú escuchas queda estas palabras
que intento acostumbrar a tus oídos,
pero me sale sólo afán, prisa, euforia desmedida.
Me voy habituando a tus modales;
en tu voz apenas han crecido alas
y sé entonces que olvidaré
mis lugares, mis afanes que despeñaré
por el callejón de los descuidos;
porque en tus ojos me miro
y soy yo mismo,
desde ellos contemplo la gracia etérea,
la pureza casta, el privilegio
de quien recibió crasos y completos
los honores de la vida.
A Camila, mi pequeña hija.
En tus ojos miro lo cristalino.
Tú escuchas queda estas palabras
que intento acostumbrar a tus oídos,
pero me sale sólo afán, prisa, euforia desmedida.
Me voy habituando a tus modales;
en tu voz apenas han crecido alas
y sé entonces que olvidaré
mis lugares, mis afanes que despeñaré
por el callejón de los descuidos;
porque en tus ojos me miro
y soy yo mismo,
desde ellos contemplo la gracia etérea,
la pureza casta, el privilegio
de quien recibió crasos y completos
los honores de la vida.
A Camila, mi pequeña hija.
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