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Elegías a un amigo
Amigo, mi entrañable amigo,
el de risas blancas nacaradas,
de tupida selva su lúcida testa
de voz grácil y apretón de manos
Amigo, mi entrañable amigo,
el de risas blancas nacaradas,
de tupida selva su lúcida testa
de voz grácil y apretón de manos
hoy te hablo a extramuros de tu ciudad
cerrada a cal y canto, tomada por las sombras,
obediente al toque de queda de la tercera parca
y un hilo de muerte se me hace simpático, amigo.
cerrada a cal y canto, tomada por las sombras,
obediente al toque de queda de la tercera parca
y un hilo de muerte se me hace simpático, amigo.
De tu tétrica estancia escapa la grandeza de tu ser,
me espanta la tierra que abandonaste y en la que muero,
los millones de Australopithecus empeñados en llamarse personas
y la bazofia del mundo que me dejas y que llaman de los vivos
me espanta la tierra que abandonaste y en la que muero,
los millones de Australopithecus empeñados en llamarse personas
y la bazofia del mundo que me dejas y que llaman de los vivos
Amigo, mi entrañable amigo,
hoy quiero adecentar tu casa con una oración
jamás inventada ni contaminada por el hombre,
hoy quiero poner color al negro impuesto
hoy quiero adecentar tu casa con una oración
jamás inventada ni contaminada por el hombre,
hoy quiero poner color al negro impuesto
para dar al Geo una lección de amistad,
la lección que nos enseñaste, amigo.
Una vez más me ganaste la carrera, avispado camarada.
Nunca pude ganarte, por eso te reprendo
la lección que nos enseñaste, amigo.
Una vez más me ganaste la carrera, avispado camarada.
Nunca pude ganarte, por eso te reprendo
Mi querido amigo del alma
Mi querido y entrañable amigo.
Mi querido y entrañable amigo.
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