Vlad Kanon
Poeta fiel al portal
El Ojo
Con soberbia una sonrisa he lanzado,
tan inerte me he hecho ante todo
Que sobre tus manos sólo veo lodo
y muertos desangrados;
Sonrío con bella gracia,
ante mí apenas sí eres una perdiz
¡Tonta! Los muertos no sienten pena,
tus ofensas son una caricia que alimenta mi odio
Son una condena para ti misma,
pues no eres ni Artemisa;
Sólo la premisa,
para volverte presa mía;
beberé tu alma entre las tinieblas,
¡Tu alma es mía!
¡Escoria!
Ahora quieres que vuelva,
a eliminar tu agonía,
¡Sufre eternamente!
Que aquí tengo en mis manos,
la copa consabida,
que ha filtrado tu vida
y la ha envuelto viva:
Para hacerla sufrir
en la más tristes de las vías;
Para hacerla gemir
como una triste hormiga;
Sonarán tus huesos creyentes aún
que esto es sólo una pesadilla
¡Despierta! Que aquí estoy,
justo en la esquina, esperando
Para darte lo que te ha preparado
éste ojo que se anima a no darte salida
de la prisión eterna
Anima mía la maldición aquí no termina...
Con soberbia una sonrisa he lanzado,
tan inerte me he hecho ante todo
Que sobre tus manos sólo veo lodo
y muertos desangrados;
Sonrío con bella gracia,
ante mí apenas sí eres una perdiz
¡Tonta! Los muertos no sienten pena,
tus ofensas son una caricia que alimenta mi odio
Son una condena para ti misma,
pues no eres ni Artemisa;
Sólo la premisa,
para volverte presa mía;
beberé tu alma entre las tinieblas,
¡Tu alma es mía!
¡Escoria!
Ahora quieres que vuelva,
a eliminar tu agonía,
¡Sufre eternamente!
Que aquí tengo en mis manos,
la copa consabida,
que ha filtrado tu vida
y la ha envuelto viva:
Para hacerla sufrir
en la más tristes de las vías;
Para hacerla gemir
como una triste hormiga;
Sonarán tus huesos creyentes aún
que esto es sólo una pesadilla
¡Despierta! Que aquí estoy,
justo en la esquina, esperando
Para darte lo que te ha preparado
éste ojo que se anima a no darte salida
de la prisión eterna
Anima mía la maldición aquí no termina...
Vlad Kanon