Tus hojas iluminadas sin otoños
no enfrían tus dorados versos,
florecen en mares de retoños
cuando somos testigos de tus progresos.
Ay amor,
que me quitas la vida en cada éxodo de suspiros
que me condenas al paredón en cada ocaso,
y despiertas sobre mis latidos
rendida y amada.
Un verdadero honor leerte en esta romántica presentación de tus versos, enamorados e iluminados en detalles que florecen en virtud de tu genial y espléndida pluma, la magia cubre en tonos delicados los espacios que trazas.
Enhorabuena admirada poetisa, un saludo.