Orlan
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cielo,
escurriendo sus penas
por nuestros no tan altos techos.
Vida,
de la tierra
y no del pavimento.
Mi otro Yo,
contemplando
y a la vez empuñando mis pensamientos.
Yo,
sentado y esperando.
De repente,
tal vez;
de mi otro Yo,
aprendiendo.
A pocos minutos del deber
y queriendo recurrir al placer,
jugando con la vista;
arriba y abajo, abajo y arriba.
Mis labios,
juntos,
¡Encerrando esos rebeldes suspiros!
Deseo de tenerte,
el que a mi tacto lego sin testamentos.
Detengo mi tiempo:
unidos.
Deseo
contigo.
escurriendo sus penas
por nuestros no tan altos techos.
Vida,
de la tierra
y no del pavimento.
Mi otro Yo,
contemplando
y a la vez empuñando mis pensamientos.
Yo,
sentado y esperando.
De repente,
tal vez;
de mi otro Yo,
aprendiendo.
A pocos minutos del deber
y queriendo recurrir al placer,
jugando con la vista;
arriba y abajo, abajo y arriba.
Mis labios,
juntos,
¡Encerrando esos rebeldes suspiros!
Deseo de tenerte,
el que a mi tacto lego sin testamentos.
Detengo mi tiempo:
de cielo,
de vida,
conmigo y Mi otro.
Mis labios, de vida,
conmigo y Mi otro.
unidos.
Deseo
contigo.
Pero mi tiempo no se detiene
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