GIL BLAS DE SANTILLANA
Poeta recién llegado
Sea el ordenador como el lienzo,
el teclado fresca pintura
mis dedos pincel, comienzo
que mi mano plasme esta hechura.
Desde nueve palmos os miro
mis espaldas de amplia envergadura
y panza flaca como un suspiro
Gran diámetro tiene mi testuz
coronada por cano cabello,
la cruel alopecia me rasura
¿Cuándo reflejará la luz?
De epidermis aún tersa
curtida y de moreno color ,
la huella de los años
me hacen un benemérito favor.
Mi faz cuadrangular
coronada por amplia frente,
en cuyo flanco derecho
reside el surco de un desliz.
De cejas como el ébano
un vello fuerte las puebla,
separadas no cejijuntas
siempre por mi acariciadas.
Luceros tengo como ojos
negros, curiosos e intrigantes
protegidos por anteojos
de miopía galopante
De nariz ni grande ni mediana
que es la envidia de Cyrano
que me permite besar sin molestia
a mi porteña y bella dama.
La boca, como la fragua de Vulcano,
volcán de mis iras, y enfados
pero también de mis halagos,
capaz de decir que estoy enamorado.
el teclado fresca pintura
mis dedos pincel, comienzo
que mi mano plasme esta hechura.
Desde nueve palmos os miro
mis espaldas de amplia envergadura
y panza flaca como un suspiro
Gran diámetro tiene mi testuz
coronada por cano cabello,
la cruel alopecia me rasura
¿Cuándo reflejará la luz?
De epidermis aún tersa
curtida y de moreno color ,
la huella de los años
me hacen un benemérito favor.
Mi faz cuadrangular
coronada por amplia frente,
en cuyo flanco derecho
reside el surco de un desliz.
De cejas como el ébano
un vello fuerte las puebla,
separadas no cejijuntas
siempre por mi acariciadas.
Luceros tengo como ojos
negros, curiosos e intrigantes
protegidos por anteojos
de miopía galopante
De nariz ni grande ni mediana
que es la envidia de Cyrano
que me permite besar sin molestia
a mi porteña y bella dama.
La boca, como la fragua de Vulcano,
volcán de mis iras, y enfados
pero también de mis halagos,
capaz de decir que estoy enamorado.

