iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
¿Por qué me siguen a mí las voces?
que proclaman un dolor narrado ya
por tantas letras, por tantas manos
hecho y deshecho en el mundo,
por el mundo, hacia una estancia
que con su fría loza, y estampa
a este dolor tan conocido enmarca.
¿Por qué? ¿Tú lo sabes?
Me siguen las noches
hasta atorarse en mis ojos,
y darme un maldito aspecto triste
con ojeras, tan cansado
de recorrer tumbas
levantando lápidas en tu búsqueda.
Pero me equivoco, no estas muerto,
lo escuché en un pequeño susurro
que me hizo el viento.
No estás muerto, tétrica revelación
después de haberte llorado
en mi manto de luto
y escribirte el obituario en la piel.
¿Ahora que haré con las coronas
que te hice con las flores de mis campos?.
Eran todas, eran las últimas
que guarde del invierno de amores pasados.
Las corté para tu funeral.
Y no has muerto.