Calla mujer dulce y solo deja enredarme en tu savia
El sentido de la vida culmina en la aurora de tus labios
Los días se dilatan llorando la ausencia llana de tus brazos
Me aclamas tibiamente y mis sentidos traviesos degustan
El invaluable altivo de las glorias vestidas de campanas
Aún mis pupilas no te advierten
Y ya comienzan las hormigas en mi vientre
A caminar sin detenerse...
A saltar el corazón como aves cautivadas
Llueven hojas en plena primavera
Y atado a tus manos me sorprenden
Me encanta cuando sola quedas
Y acorralo esa mirada de pez en arrollo
Hasta que un débil suspiro te defiende