Big Bear
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pieles abrazadas
Despertó la mañana pintando huellas,
pintando sus pies descalzos en la grama.
Acarició la tierra húmeda y tibia
bajo la sonrisa de los jacintos.
Las brisas del viejo febo
refrescaban un mar de jazmín.
Danzando estaban los rocíos
en aromas suaves de calamondín.
El sol nos tostaba la piel,
entibiándose el día.
Mientras, nos acariciaba la vida
sonriendo las miradas.
Y ahí estaban nuestras manos
con sus tazas de té verde,
humeante, dulce, sincero,
como la amistad, como el cielo.
Cada huella marcó un ritmo
de mañana embelesada.
Las tazas de té vacías,
las pieles abrazadas.
Despertó la mañana pintando huellas,
pintando sus pies descalzos en la grama.
Acarició la tierra húmeda y tibia
bajo la sonrisa de los jacintos.
Las brisas del viejo febo
refrescaban un mar de jazmín.
Danzando estaban los rocíos
en aromas suaves de calamondín.
El sol nos tostaba la piel,
entibiándose el día.
Mientras, nos acariciaba la vida
sonriendo las miradas.
Y ahí estaban nuestras manos
con sus tazas de té verde,
humeante, dulce, sincero,
como la amistad, como el cielo.
Cada huella marcó un ritmo
de mañana embelesada.
Las tazas de té vacías,
las pieles abrazadas.
SilviaE
Big Bear
Big Bear
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