La Corporación
Poeta veterano
Loquería Evaristo Corumelo,
15, Julio del año I de la Mar-Iguana
estimada Alexia,
drogado en el módulo cuatro espero días mejores,
me consuelo con tus ingenuos poemas,
nunca me hacen especular, sólo así pienso
en tus tetas y en cómo follábamos después de recitar
las últimas marranadas que te escribía.
¡otros locos aman tanto tus versos!
les conté habilidades de tu lengua,
que salías desnuda en el último número de PlayBoy
y se masturban con tus poemas,
el número XXX pasó a serhimno
al glorioso movimiento de sus manos.
es la única diversión que tenemos,
genera endorfinas y nos tranquilizamos.
algún enfermero también se alista con nosotros
para bajar el estrés y a veces,
si el tiempo lo permite,
Ofelia la siquiatra nos remata el trabajo
con una buena mamada.
Karol me echó de su departamento
cuando comencé a cartearme con Francesca ,
aquella amiga de José,
el poeta borracho que te quería tocar
las tetas nada más presentarte.
aproveché para trasladar
mis libros y mi cuerpo
a una habitación frente al colegio femenino
del santísimo cristo nazareno,
las muchachas salen lunes y miércoles a realizar gimnasia
al patio que da justo a mi ventana.
yo preparo el encuentro con mimo de relojero,
lleno el frigorífico de cervezas,
preparo unos rones para hacer ambiente
y me saco el cipote enderezándolo para la lucha.
cada vez que el balón llega a las inmediaciones,
ellas se agachan y su generoso escote
permite admirar incipientes y duros pechos;
entonces noto un calor inmenso
y aumento el ritmo hasta el fragor.
ellas notaron mi presencia y ahora entre risas
dejan entrever su calzón lanzándome pícaros besos.
me volvieron a encerrar en Corumelo,
las muy putas me pidieron plata
para no denunciarme.
no sabían que era un poeta,
pobre y perturbado.
Roger Nelson
15, Julio del año I de la Mar-Iguana
estimada Alexia,
drogado en el módulo cuatro espero días mejores,
me consuelo con tus ingenuos poemas,
nunca me hacen especular, sólo así pienso
en tus tetas y en cómo follábamos después de recitar
las últimas marranadas que te escribía.
¡otros locos aman tanto tus versos!
les conté habilidades de tu lengua,
que salías desnuda en el último número de PlayBoy
y se masturban con tus poemas,
el número XXX pasó a serhimno
al glorioso movimiento de sus manos.
es la única diversión que tenemos,
genera endorfinas y nos tranquilizamos.
algún enfermero también se alista con nosotros
para bajar el estrés y a veces,
si el tiempo lo permite,
Ofelia la siquiatra nos remata el trabajo
con una buena mamada.
Karol me echó de su departamento
cuando comencé a cartearme con Francesca ,
aquella amiga de José,
el poeta borracho que te quería tocar
las tetas nada más presentarte.
aproveché para trasladar
mis libros y mi cuerpo
a una habitación frente al colegio femenino
del santísimo cristo nazareno,
las muchachas salen lunes y miércoles a realizar gimnasia
al patio que da justo a mi ventana.
yo preparo el encuentro con mimo de relojero,
lleno el frigorífico de cervezas,
preparo unos rones para hacer ambiente
y me saco el cipote enderezándolo para la lucha.
cada vez que el balón llega a las inmediaciones,
ellas se agachan y su generoso escote
permite admirar incipientes y duros pechos;
entonces noto un calor inmenso
y aumento el ritmo hasta el fragor.
ellas notaron mi presencia y ahora entre risas
dejan entrever su calzón lanzándome pícaros besos.
me volvieron a encerrar en Corumelo,
las muy putas me pidieron plata
para no denunciarme.
no sabían que era un poeta,
pobre y perturbado.
Roger Nelson
Última edición:
::
::