iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ayer le dije adiós
al Odio que te tenía.
Se fue, y le di
su buena despedida.
Nos sentamos a la mesa,
compramos la botella de tequila.
Y a tragos limpios
nos bebimos cada recuerdo
que antes me retorcía.
Pusimos esa música
con la que antes yo lloraba
maldiciéndote,
y ahora Odio me miraba
mientras reía.
Nos acordamos del hospital,
y de las noches de agonía,
cuando no llamabas,
nada de tì sabía.
Y luego cuando volviste
sin decir nada,
sin preguntar nada,
sentándote a mirar
mis ojeras tan marcadas,
mi cuerpo demacrado.
Ayer me acordé de todo,
ya no salieron las lágrimas.
Bebimos Odio y yo,
y brindamos por tu vida,
Salio borracho de mi casa,
y para su desgracia
lo atropellaron en la avenida.
al Odio que te tenía.
Se fue, y le di
su buena despedida.
Nos sentamos a la mesa,
compramos la botella de tequila.
Y a tragos limpios
nos bebimos cada recuerdo
que antes me retorcía.
Pusimos esa música
con la que antes yo lloraba
maldiciéndote,
y ahora Odio me miraba
mientras reía.
Nos acordamos del hospital,
y de las noches de agonía,
cuando no llamabas,
nada de tì sabía.
Y luego cuando volviste
sin decir nada,
sin preguntar nada,
sentándote a mirar
mis ojeras tan marcadas,
mi cuerpo demacrado.
Ayer me acordé de todo,
ya no salieron las lágrimas.
Bebimos Odio y yo,
y brindamos por tu vida,
Salio borracho de mi casa,
y para su desgracia
lo atropellaron en la avenida.
::
::