Pescador nublado
Poeta que considera el portal su segunda casa
Pasaremos décadas caminando dormidos
uno en un círculo diseñado para dos
escépticos de invierno buscando un dios.
Tu cuerpo está desnudo, yo quemo tus vestidos
Octubre es el nombre de la muerte de septiembre;
loas apagadas por los gritos del planeta
nubes perdidas en tierra que se agrieta.
Tú renacerás en el día; yo me perderé en diciembre.
Caminaremos por playas que sólo tienen ceniza,
el humo quema y el agua no nos detiene
cantaremos hasta que nuestra voz nos envenene.
Tu piel se hace alba, yo veo como la mía se cristaliza
Un hombre con ojos de metal ríe mientras juega con flamas;
un grito que no tiene dueño se muere en el viento
una risa de gozo se convierte en llanto de arrepentimiento.
Tú ya no escuchas; yo soy a quien llamas.
Un temporal de vigilia es nuestra única canción,
nueve lunas lloraron para llenar los mares,
galopamos hacia el sol para quemar nuestros collares.
Tú eres quien muere; yo soy la razón.
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