las calles añejas vuelven sobre mi nombre,
mis pieles
mojadas de llanto
buscan burlar cierta tristeza
de asfalto
de postes y silbidos.
duermen las esquinas
su bostezo de circo
y siguen vagando
cuerpos bobos
bocas mustias
en manos afiladas,
sin reparar en la acera
el cuerpo inerte de mi olvido