Benditas lágrimas que brotan de mis luceros
muchas veces sin explicación
otras veces por necesidad.
Gota a gota lavan mis despojos
de todos aquellos momentos dolorosos,
desahogándome en el mar de mis lamentos
aliviándome del dolor tan profundo.
Benditas lágrimas que siempre sanan
tantas heridas del diario vivir,
consolando cada fibra de mi ser
transformando la tristeza
en un dulce amanecer.
Cómplices de la soledad, de la injusticia,
de la traición e incomprensión
dolorosas pero hermosas.
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