ricardinalgra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Corto pase de La Muerte
Dejó La Muerte en un gesto digno y sobrio
una rosa azul junto a la lápida flamante.
Habiendo el muerto la ofrenda adivinado
(facultad usual entre occisos muy recientes)
se conmovió en el lecho de su tumba
y dijo como le hablan los muertos a La Muerte
(que suele oír a lo inaudible y lo callado):
"Haberme escapado de ese amor a tiempo
y no me tendrías aquí hoy enterrado,
pero ¡sabe Dios que no podía! y si así fuere
hubiera mi ser quedado muerto en vida
sin luz, sin esperanza ni alegría,
sin siquiera esta flor cortada de la planta
que se marchita en nombre mío aquí arriba.
Entonces, no tomes esto por lamento
de mi suerte echada por embrujo de castigo,
tómalo como parte de un destino irrenunciable
al que fuiste invitada de honor y desenlace"
"¿De haber imaginado tu amor correspondido
habría sido ésta tu decisión fatal igual tomada?"
habló la Dama con voz pausada y clara,
y sin esperar una respuesta ya sabida,
sin decir una sola palabra de consuelo,
sin anunciar la próxima estación de su paseo
partió La Muerte con andar lento y otra rosa
hacia tumba aún más reciente, la de la amada...
Dejó La Muerte en un gesto digno y sobrio
una rosa azul junto a la lápida flamante.
Habiendo el muerto la ofrenda adivinado
(facultad usual entre occisos muy recientes)
se conmovió en el lecho de su tumba
y dijo como le hablan los muertos a La Muerte
(que suele oír a lo inaudible y lo callado):
"Haberme escapado de ese amor a tiempo
y no me tendrías aquí hoy enterrado,
pero ¡sabe Dios que no podía! y si así fuere
hubiera mi ser quedado muerto en vida
sin luz, sin esperanza ni alegría,
sin siquiera esta flor cortada de la planta
que se marchita en nombre mío aquí arriba.
Entonces, no tomes esto por lamento
de mi suerte echada por embrujo de castigo,
tómalo como parte de un destino irrenunciable
al que fuiste invitada de honor y desenlace"
"¿De haber imaginado tu amor correspondido
habría sido ésta tu decisión fatal igual tomada?"
habló la Dama con voz pausada y clara,
y sin esperar una respuesta ya sabida,
sin decir una sola palabra de consuelo,
sin anunciar la próxima estación de su paseo
partió La Muerte con andar lento y otra rosa
hacia tumba aún más reciente, la de la amada...
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