Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
HUMILDE PALABRA
Humilde palabra,
otra vez tú llegando
a estos pobres quicios de la espera;
el incierto y cálido momento
que atesoran tus grietas,
y esparce para mí y para otros
la leche póstuma del día.
He ayunado tanto de silencios
que sé como se cierne sobre el alba
la ebriedad del murmullo,
el equilibrio en la mirada.
Humilde palabra,
quien si no tú y sin más
me visitas a esta hora
de inciertas demoras
por lo que nunca llega.
Humilde palabra,
otra vez tú llegando
a estos pobres quicios de la espera;
el incierto y cálido momento
que atesoran tus grietas,
y esparce para mí y para otros
la leche póstuma del día.
He ayunado tanto de silencios
que sé como se cierne sobre el alba
la ebriedad del murmullo,
el equilibrio en la mirada.
Humilde palabra,
quien si no tú y sin más
me visitas a esta hora
de inciertas demoras
por lo que nunca llega.
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