cesar salamanca rodriguez
Poeta asiduo al portal
¿Cómo acallar esas voces que gritan en mis adentros?
que vuelcan el alma y me hacen sentir frío
querer olvidar, sacarte de mi mente y alma al mismo tiempo,
retirar todo aquello que traíga recuerdos ínfimos,
borrar existencia en los dinteles del tiempo,
creer haber escuchado tu nombre, como una palabra sin sentido,
y después tras admitir que no queda recoveco de recuerdo en mi memoria,
vuelves a surgir de entre la tierra, como tierno brote iluminando el sendero,
y volver a caer en ese juego entre el olvido y el inicio,
entre los sueños profundos y el insomnio,
entre las ganas enormes de gritar tu nombre al viento,
y que éste transporte mi ansiedad hasta tu oído,
que te informe lo mucho que te quiero,
que en ese andar corte una flor y la coloque en tu pelo,
dejar salir de mi mente un poema,
y que en hoja limpia se plasme amor y tinta,
y que llegue a ti como la primavera al llanero,
o bien mutilar canciones, trinos, lluvias de enero,
flores de mi huerto marchito, de mis poemas el tintero.
que vuelcan el alma y me hacen sentir frío
querer olvidar, sacarte de mi mente y alma al mismo tiempo,
retirar todo aquello que traíga recuerdos ínfimos,
borrar existencia en los dinteles del tiempo,
creer haber escuchado tu nombre, como una palabra sin sentido,
y después tras admitir que no queda recoveco de recuerdo en mi memoria,
vuelves a surgir de entre la tierra, como tierno brote iluminando el sendero,
y volver a caer en ese juego entre el olvido y el inicio,
entre los sueños profundos y el insomnio,
entre las ganas enormes de gritar tu nombre al viento,
y que éste transporte mi ansiedad hasta tu oído,
que te informe lo mucho que te quiero,
que en ese andar corte una flor y la coloque en tu pelo,
dejar salir de mi mente un poema,
y que en hoja limpia se plasme amor y tinta,
y que llegue a ti como la primavera al llanero,
o bien mutilar canciones, trinos, lluvias de enero,
flores de mi huerto marchito, de mis poemas el tintero.
¿Cómo acallar esas voces que gritan en mis adentros?
que retumban en mi cabeza como delirios esquizofrénicos,
Isabel, Isabel, para recordar sonrisa y habla,
pelo, largo y negro, labios carmín, brazas de fuego,
y buscar cariño en un rio seco, entre la hierba del descontento,
entre las ondas penas de ese desierto, sol abrazador, claveles yertos,
acallar esas voces de los sepulcros recónditos del corazón,
que siguen tercos las frases, que forman tu cuerpo,
que son las curvas de tu cintura, grabadas en mis desvelos,
olvidar, recordar esas voces, de mis adentros.
que retumban en mi cabeza como delirios esquizofrénicos,
Isabel, Isabel, para recordar sonrisa y habla,
pelo, largo y negro, labios carmín, brazas de fuego,
y buscar cariño en un rio seco, entre la hierba del descontento,
entre las ondas penas de ese desierto, sol abrazador, claveles yertos,
acallar esas voces de los sepulcros recónditos del corazón,
que siguen tercos las frases, que forman tu cuerpo,
que son las curvas de tu cintura, grabadas en mis desvelos,
olvidar, recordar esas voces, de mis adentros.