Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Deja que entre por la ventana
de tus ojos,
saltar hasta el puerto de tu ancho
pecho: en tu corazón.
Ábreme tus amplios brazos,
con el canto seductor,
que conozco, melodía de tu voz.
Llámame con tu amplia sonrisa,
allí donde acarician tus brisas,
llenando mi vida sol.
Aférrame a tu mano, indícame la senda,
encontremos las estrellas que nos marcaron
las huellas de tu destino y el mío: ¡fusionando una canción!