La Corporación
Poeta veterano
Desde el Evaristo Corumelo,
cada vez más cerca de ti.
Alexia,
porque soy capaz de decidir la noche
algunos inquieren con estupor;
ella es oscura y frágil, pezón
de los caramelos que chupan los locos
que no pueden dormir.
así me gusta y aquellos que sólo miran
no tendrán otra forma que viajarla.
yo conseguí apoderarme de varias espinas,
estuve borracho abismos suficientes;
cayó su cara y dejó desnudos nervios, músculos
y huesos entre los que chupar la sangre
precipital, la única que abarca
desde su inmundicia, la esperanza y el infierno,
la costumbre de zaherir al adversario
hasta el paroxismo, de comérlo
una vez quitada la parte más podrida.
sin embargo y a pesar de la gracia,
creo que lo importante de todo esto
es cómo fornicar cuando se va el sol;
cuando regresan las gaviotas,
cuando se pasean las espaldas desnudas
entre los huecos de los bares,
arrastrando cuchillos para clavar al desertor.
porque es entonces
cuando la dulzura del alcohol,
inunda mis huesos extraños y mestizos.
busco la esencia, la parte más oscura de mi,
y creo que ni tu boca consigue esto que la noche:
el aroma del ron y la estridencia de sus grillos
disimulan mi olor a muerto.
Roger Nelson
cada vez más cerca de ti.
Alexia,
porque soy capaz de decidir la noche
algunos inquieren con estupor;
ella es oscura y frágil, pezón
de los caramelos que chupan los locos
que no pueden dormir.
así me gusta y aquellos que sólo miran
no tendrán otra forma que viajarla.
yo conseguí apoderarme de varias espinas,
estuve borracho abismos suficientes;
cayó su cara y dejó desnudos nervios, músculos
y huesos entre los que chupar la sangre
precipital, la única que abarca
desde su inmundicia, la esperanza y el infierno,
la costumbre de zaherir al adversario
hasta el paroxismo, de comérlo
una vez quitada la parte más podrida.
sin embargo y a pesar de la gracia,
creo que lo importante de todo esto
es cómo fornicar cuando se va el sol;
cuando regresan las gaviotas,
cuando se pasean las espaldas desnudas
entre los huecos de los bares,
arrastrando cuchillos para clavar al desertor.
porque es entonces
cuando la dulzura del alcohol,
inunda mis huesos extraños y mestizos.
busco la esencia, la parte más oscura de mi,
y creo que ni tu boca consigue esto que la noche:
el aroma del ron y la estridencia de sus grillos
disimulan mi olor a muerto.
Roger Nelson
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