DAMAMISTERIOSA
Borracha Reconocida
La mesa rebalsa de licores
y abrazos de bienaventuranza,
tarjetas de despedida
colgando de la puerta:
Francia es hermosa desde aquí.
Pronto volveremos.
México y Chichen-Itzá te saludan.
Cambié mi alma
por un par de metros cuadrados
de expansión.
La señora de la tienda
no conoce mi tristeza,
el de la boletería del teatro
no reconoce mi color,
mis viejos se asoman a la ventana
cuando los eslabones dejan
de sonar,
pues los niños no se entretienen
si mamá no se encierra a jugar.
Mi poesía se seca al sol,
pues las canicas se fueron
debajo de los vehículos modernos,
y mis compañeritos
me dejaron de visitar.
Mis alveolos de menta y
azúcar
se enmohecen
al choque de ventanales,
fibra de vidrio en los ojos
y soda cáustica para des-taparme
los oídos.
Pues es molesto escuchar
a las violetas en el patio de atrás,
y los trigales volar sin dirección.
Aúllan las sirenas,
cortando la fiebre:
-¿Qué ha sucedido?- Pregunto.
-Han encontrado muerta
a la que vivía en el 15-12,
buena muchacha, tranquila,
no se metía en problemas.
Del trabajo a su casa
y de su casa al trabajo.
madre de dos.
Hija de dos.
Hermana de dos.
Buenas tetas,
regular culo,
carita agraciada,
un poco distraída.
Había algo en su mirada,
que quién sabe qué era.- Me responden.
-¿No es la que veo
correr al otro lado de la calle?
...
-¿Quién? ¿Qué? ¿Quién?-
...
-Seguro no era nada.
Sólo ese molesto aleteo.-
y abrazos de bienaventuranza,
tarjetas de despedida
colgando de la puerta:
Francia es hermosa desde aquí.
Pronto volveremos.
México y Chichen-Itzá te saludan.
Cambié mi alma
por un par de metros cuadrados
de expansión.
La señora de la tienda
no conoce mi tristeza,
el de la boletería del teatro
no reconoce mi color,
mis viejos se asoman a la ventana
cuando los eslabones dejan
de sonar,
pues los niños no se entretienen
si mamá no se encierra a jugar.
Mi poesía se seca al sol,
pues las canicas se fueron
debajo de los vehículos modernos,
y mis compañeritos
me dejaron de visitar.
Mis alveolos de menta y
azúcar
se enmohecen
al choque de ventanales,
fibra de vidrio en los ojos
y soda cáustica para des-taparme
los oídos.
Pues es molesto escuchar
a las violetas en el patio de atrás,
y los trigales volar sin dirección.
Aúllan las sirenas,
cortando la fiebre:
-¿Qué ha sucedido?- Pregunto.
-Han encontrado muerta
a la que vivía en el 15-12,
buena muchacha, tranquila,
no se metía en problemas.
Del trabajo a su casa
y de su casa al trabajo.
madre de dos.
Hija de dos.
Hermana de dos.
Buenas tetas,
regular culo,
carita agraciada,
un poco distraída.
Había algo en su mirada,
que quién sabe qué era.- Me responden.
-¿No es la que veo
correr al otro lado de la calle?
...
-¿Quién? ¿Qué? ¿Quién?-
...
-Seguro no era nada.
Sólo ese molesto aleteo.-