Hortencia
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soledad descubrir el vuelo,
renunciar a la forma del ala;
al timón de tu barca, bajarte del avión,
que tome coraje el corazón.
Amortiguada la mente no existe,
más que la sintaxis, esencial del amor,
razón de rasgos suplicantes,
toda arteria mira al cielo.
Apoyarse desnudo en la cuerda floja,
manteniendo el equilibrio,
autentica razón del ente,
para dejar correr el sol.
Volver a la barca o al avión y desde allí gritar:
¡Bebe la sangre solitaria y veras que dulce, se vuelve!
Todo esto sucede cuando nadie te comprende.