haxix
Poeta recién llegado
LA VIDA SIGUE
¡PUES QUE SIGA!
con la nostalgia del llanto
asomada a la tierra de la carne
entre dos losas.
Escucharé,
desde el pudor que dibuja el infinito,
la canción entregada a la ausencia
del sueño nocturno de filigranas canallas;
y entonaré las súplicas
de los blancos horizontes de la luz
hasta desgastar los grises del amor
con los rojos latidos de mis labios.
Los minutos me acompañarán
con su lluvia de momentos descarnados.
No me queda tanto cielo
detrás de cada ocre de beso y lágrima;
y ya no quedan palabras viejas
en mi cuaderno ennegrecido.
Pero la vida sigue
y hay un azul soberbio
vencido en estos ojos ya resecos
¡Pues que siga!
Abro mi celda de sireno del desierto
para restaurar la fuerza
que huye en los recuerdos y,
¿sol?
¿silencio?
aunque estaré un instante sin el negro,
mi mundo serán de nuevo
pétalos de azabache terciopelo
posándose en los hilos enhebrados de los lienzos.
con la nostalgia del llanto
asomada a la tierra de la carne
entre dos losas.
Escucharé,
desde el pudor que dibuja el infinito,
la canción entregada a la ausencia
del sueño nocturno de filigranas canallas;
y entonaré las súplicas
de los blancos horizontes de la luz
hasta desgastar los grises del amor
con los rojos latidos de mis labios.
Los minutos me acompañarán
con su lluvia de momentos descarnados.
No me queda tanto cielo
detrás de cada ocre de beso y lágrima;
y ya no quedan palabras viejas
en mi cuaderno ennegrecido.
Pero la vida sigue
y hay un azul soberbio
vencido en estos ojos ya resecos
¡Pues que siga!
Abro mi celda de sireno del desierto
para restaurar la fuerza
que huye en los recuerdos y,
¿sol?
¿silencio?
aunque estaré un instante sin el negro,
mi mundo serán de nuevo
pétalos de azabache terciopelo
posándose en los hilos enhebrados de los lienzos.