Después de algún sucio truco
Para sentarme a su lado,
La contemplé, pasmado,
Casi toda la tarde
¡Sus cabellos eran de oro!
Esa cara era de luna
¿El cuerpo era mundano?
Los ademanes de princesa.
Las princesas no duermen,
Sueñan bello
Pero, no sueñan con castillos,
Sería ilógico ¿no?
Las princesas no roncan,
Las princesas no babean,
Se les mira de a distancia,
No te sientas en su mesa.
Las princesas no viajan en bus,
Quédame dando vuelta esa idea.
Claro, y si fuese así,
Quizá no tendría letras.
Porque, ésta,
Que no es una princesa,
Me prestó una pluma
Para empezar este poema.