horizonte
Poeta asiduo al portal
Te propongo un pacto de amor,
donde volemos juntos, sin ataduras, sin cadenas,
para así ascender y poder tocar el cielo.
Donde podamos mirar el amanecer de nuestros sueños,
en verde cima vestida de fresca mañana,
mirarnos a los ojos y así llagarme en tu mirar.
Despoja los anhelos de mi piel con la luz dorada del sol,
ya desnuda, aprésame en tu cuerpo.
Vierte en mi piel, el sabor de tus besos,
que yo en ti dejare la humedad de mis labios.
Para cuando tú me mires, dejare tus ojos,
impriman tu deseo por mí y así gozar de lo amado.
Viajemos por montes revestidos de esperanzas,
dejando el delirio nos envuelva y detenga el tiempo.
Subamos a ver la hermosura de la aurora,
y junto árbol de dulzura rendiré ante ti, mi cuerpo,
que sus ramas de belleza, extiendan su sombra anidando nuestro deseo de amar,
ya sobre hojas de excelsa alteza hazme tuya de cuerpo y alma.
Toca mis pechos desvanecidos ante el deseo de sentir tus manos,
hasta que mi corazón reviente de placer.
Lleguemos a donde emana el agua pura,
y muéstrame lo que mi alma pretendía.
Despojare con mis besos en tu cuello, el miedo de entrega,
y con mordidas lentas en tu espalda despacio llegar a lo mas ardiente de tu ser.
Cuando llegue la noche arrópame con suspiros,
y que el brillo de las estrellas sean testigo de nuestro sentir.
Nuevamente me desnudare al palpitar de tu corazón,
para hacer mío lo que por vidas pasadas me pertenece.
Y así cual fuego abraza selvas, cuya llama en espesas cumbres se derrama,
vacía en mi tu lava ardiente, saciando mi fuego que me quema por dentro hasta las entrañas.
Ya con ojos dilatados empinaza a sanar las grietas de mi alma,
y deja que la humedad de nuestros cuerpos suba a luz del cielo.
Solo abracémonos de las alas del amor,
y dejémos nos consuma llama eterna.
Para así tocar el cielo una y otra vez,
ven regresa, hazme tuya,
para en cada entrega sellar nuevamente la promesa de amor.
donde volemos juntos, sin ataduras, sin cadenas,
para así ascender y poder tocar el cielo.
Donde podamos mirar el amanecer de nuestros sueños,
en verde cima vestida de fresca mañana,
mirarnos a los ojos y así llagarme en tu mirar.
Despoja los anhelos de mi piel con la luz dorada del sol,
ya desnuda, aprésame en tu cuerpo.
Vierte en mi piel, el sabor de tus besos,
que yo en ti dejare la humedad de mis labios.
Para cuando tú me mires, dejare tus ojos,
impriman tu deseo por mí y así gozar de lo amado.
Viajemos por montes revestidos de esperanzas,
dejando el delirio nos envuelva y detenga el tiempo.
Subamos a ver la hermosura de la aurora,
y junto árbol de dulzura rendiré ante ti, mi cuerpo,
que sus ramas de belleza, extiendan su sombra anidando nuestro deseo de amar,
ya sobre hojas de excelsa alteza hazme tuya de cuerpo y alma.
Toca mis pechos desvanecidos ante el deseo de sentir tus manos,
hasta que mi corazón reviente de placer.
Lleguemos a donde emana el agua pura,
y muéstrame lo que mi alma pretendía.
Despojare con mis besos en tu cuello, el miedo de entrega,
y con mordidas lentas en tu espalda despacio llegar a lo mas ardiente de tu ser.
Cuando llegue la noche arrópame con suspiros,
y que el brillo de las estrellas sean testigo de nuestro sentir.
Nuevamente me desnudare al palpitar de tu corazón,
para hacer mío lo que por vidas pasadas me pertenece.
Y así cual fuego abraza selvas, cuya llama en espesas cumbres se derrama,
vacía en mi tu lava ardiente, saciando mi fuego que me quema por dentro hasta las entrañas.
Ya con ojos dilatados empinaza a sanar las grietas de mi alma,
y deja que la humedad de nuestros cuerpos suba a luz del cielo.
Solo abracémonos de las alas del amor,
y dejémos nos consuma llama eterna.
Para así tocar el cielo una y otra vez,
ven regresa, hazme tuya,
para en cada entrega sellar nuevamente la promesa de amor.
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