Tras la sonrisa de alba en el umbral de muerte,
el silencio oye roto maremotos de lágrima
y esconde en el gris fondo de un imposible de alma
dentelladas feroces que desgarran la suerte.
Y debajo del agua, tras la aurora, en la nieve
llegan ya los sicarios del olvido y la nada.
llegan atormentados, temblorosos, ¡espantan!
llegan algo asfixiados de un amor de serpiente.
Y, aunque acabe tu vida, bajo sombras dormida
que un hada hiló a una tenue caricia de plata
se balbuce un te quiero de emociones perdidas,
se calienta un deseo dibujado en nostalgia.
¡Y aunque el ogro del tiempo destrozase tu vida!,
en recuerdo te escribo mis finales palabras.