Carlos Aristy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Agua de río
Quise ser el cauce de tu agua cristalina.
La sólida roca que lentamente se acomoda
a tus caricias y tus formas.
El curso de tu destino y nacimiento.
La hoja seca que un otoño lanzara desde la altura,
para descomponerse lentamente en tu lecho.
Quise serlo todo y nada.
Algo con vida y sueños.
Abarcarlo todo con tu humedad palpable
y hacer crecer este deseo de amar la vida,
de llegar a ser todo y sentirme dentro de todo.
Como tú, simpleza total y eres todo.
Eres palpable hasta en los besos,
en la mirada del ave que acecha la lombriz solitaria,
y en el grito de espanto de la muchedumbre
ante la infamia y el genocidio.
Yo quise ser tú y llegar hasta tu océano,
y aquí hoy me deshago en lo cotidiano.
A veces, me tocas el alma
y soy puro y solo como tú.
Simple, tan simple y feliz
que me dan ganas de llorar infinitamente,
para hacerte nacer de mis ojos nuevamente
Quise ser el cauce de tu agua cristalina.
La sólida roca que lentamente se acomoda
a tus caricias y tus formas.
El curso de tu destino y nacimiento.
La hoja seca que un otoño lanzara desde la altura,
para descomponerse lentamente en tu lecho.
Quise serlo todo y nada.
Algo con vida y sueños.
Abarcarlo todo con tu humedad palpable
y hacer crecer este deseo de amar la vida,
de llegar a ser todo y sentirme dentro de todo.
Como tú, simpleza total y eres todo.
Eres palpable hasta en los besos,
en la mirada del ave que acecha la lombriz solitaria,
y en el grito de espanto de la muchedumbre
ante la infamia y el genocidio.
Yo quise ser tú y llegar hasta tu océano,
y aquí hoy me deshago en lo cotidiano.
A veces, me tocas el alma
y soy puro y solo como tú.
Simple, tan simple y feliz
que me dan ganas de llorar infinitamente,
para hacerte nacer de mis ojos nuevamente