Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Sexo de verano
Tarde de verano,
sudor bajo algarrobo,
sexo en el olivo.
Fuegos inflamados,
tú me abrazas yo te arropo,
ardor bajo los pinos.
La sangre corre ardiente,
el ánimo exaltado,
tú, pezón entre mis dientes,
de tu carne atiborrado,
con mi espada cubro el vientre,
que me tiene aprisionado.
Cae la tarde y tú a mi lado,
se oculta el sol resplandeciente,
tus nalgas son pendiente,
y mi boca entre tus prados,
busca hierba en cuya fuente,
bebe el cazador que fue cazado.
Mañana será otro día,
te amaré bajo los pinos,
desnudaré tus alegrías,
rociaré tu buen camino,
y bajo el árbol de la vida,
serás mi tronco y yo tu espiga,
serás cobijo en el estío,
soga del placer que nos destripa,
y al mover tu dulce brío,
como espuela que fustiga,
domaré con suelta brida,
el caudal de todo un río,
que me arranca las tinieblas,
que se sabe seducido,
en la sombra de tus ramas,
por la esencia de tus aguas,
que lo tiene retenido.
Y entre flores amarillas,
yo me clavo y yo me ofrendo,
yo me alivio y tú te alivias,
del calor nuestro aposento,
son frescor nuestras caricias.
sudor bajo algarrobo,
sexo en el olivo.
Fuegos inflamados,
tú me abrazas yo te arropo,
ardor bajo los pinos.
La sangre corre ardiente,
el ánimo exaltado,
tú, pezón entre mis dientes,
de tu carne atiborrado,
con mi espada cubro el vientre,
que me tiene aprisionado.
Cae la tarde y tú a mi lado,
se oculta el sol resplandeciente,
tus nalgas son pendiente,
y mi boca entre tus prados,
busca hierba en cuya fuente,
bebe el cazador que fue cazado.
Mañana será otro día,
te amaré bajo los pinos,
desnudaré tus alegrías,
rociaré tu buen camino,
y bajo el árbol de la vida,
serás mi tronco y yo tu espiga,
serás cobijo en el estío,
soga del placer que nos destripa,
y al mover tu dulce brío,
como espuela que fustiga,
domaré con suelta brida,
el caudal de todo un río,
que me arranca las tinieblas,
que se sabe seducido,
en la sombra de tus ramas,
por la esencia de tus aguas,
que lo tiene retenido.
Y entre flores amarillas,
yo me clavo y yo me ofrendo,
yo me alivio y tú te alivias,
del calor nuestro aposento,
son frescor nuestras caricias.
***