UCRONICO
Poeta recién llegado
Bajo una luna de cristales rotos
dejé dormidos sueños y quimeras
y desperté, desnudo de caricias,
como una verja sin enredaderas:
dejando ver crepúsculos remotos,
transluciendo avatares y noticias,
bondades y malicias
de un presente fugaz
y un ayer contumaz
que no dejan en paz a mi mañana,
malherido de hastío y de desgana.
Un agudo gemido y un lamento,
desde la barbacana
de un castillo en el aire, lanzo al viento.
Junto al pie de la torre no hay juglares,
ni laúdes llorando, ni doncellas
quedan ya tras velados ventanales,
confesando a la luna y las estrellas
sus querellas de amor y sus pesares.
Somos seres de tiempos ancestrales,
prisioneros fatales
de batallas perdidas,
de inútiles batidas...
...Y una noche de luna desvelada
me llevó hasta tus ojos mi mirada.
En la luna pulida de otro espejo,
mi alma desalmada
ha buscado de nuevo su reflejo.
Laberinto de calles enredadas
nuestra mente semeja cuando entramos
sin llevarnos de lázaro ni guía,
cicerone que diga donde vamos
a hospedar nuestras almas agotadas
hasta tanto amanezca un nuevo día.
No sé si debería
cruzar tras tu mirada
abierta y franqueada
y perderme en el fondo de tus ojos,
olvidando mi ayer y sus despojos
Por mi angustia, mis dudas y recelos,
postrándome de hinojos,
ruego a Dios me revele mis anhelos.
dejé dormidos sueños y quimeras
y desperté, desnudo de caricias,
como una verja sin enredaderas:
dejando ver crepúsculos remotos,
transluciendo avatares y noticias,
bondades y malicias
de un presente fugaz
y un ayer contumaz
que no dejan en paz a mi mañana,
malherido de hastío y de desgana.
Un agudo gemido y un lamento,
desde la barbacana
de un castillo en el aire, lanzo al viento.
Junto al pie de la torre no hay juglares,
ni laúdes llorando, ni doncellas
quedan ya tras velados ventanales,
confesando a la luna y las estrellas
sus querellas de amor y sus pesares.
Somos seres de tiempos ancestrales,
prisioneros fatales
de batallas perdidas,
de inútiles batidas...
...Y una noche de luna desvelada
me llevó hasta tus ojos mi mirada.
En la luna pulida de otro espejo,
mi alma desalmada
ha buscado de nuevo su reflejo.
Laberinto de calles enredadas
nuestra mente semeja cuando entramos
sin llevarnos de lázaro ni guía,
cicerone que diga donde vamos
a hospedar nuestras almas agotadas
hasta tanto amanezca un nuevo día.
No sé si debería
cruzar tras tu mirada
abierta y franqueada
y perderme en el fondo de tus ojos,
olvidando mi ayer y sus despojos
Por mi angustia, mis dudas y recelos,
postrándome de hinojos,
ruego a Dios me revele mis anhelos.
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