iriam
Poeta adicto al portal
Aquel árbol de tu amor
esa la prisión de mis caricias,
no llueve ternura...
¡Porque el agua es demasiado fría
para compararla con la calidez
de tus manos amado mío!
¡Aquella voz poeta!
Que a mis versos dormidos,
viene, va... ¡Me despiertas!
Se desploma el suelo,
emergen mis orquídeas,
enganchada a ellas un ramo de rubores,
sobre el paisaje aquel...
Ese que hoy dibujas.
Comprendo me sorprenda
no eres una gota de lluvia... ¿verdad?
Tienes esa peculiaridad,
ese árbol generoso,
Cielo... ¡esa tu sonrisa!
Que aflige sin compasión...
Las nubes negras de mi tristeza.
Si, ese tu retrato,
que me roba los suspiros sin
siquiera pedir permiso.
Y... ¿A quien le digo que te amo?
Si ya lo sabes tú, amor mìo...
Sabes que mi amor es solo para ti.
esa la prisión de mis caricias,
no llueve ternura...
¡Porque el agua es demasiado fría
para compararla con la calidez
de tus manos amado mío!
¡Aquella voz poeta!
Que a mis versos dormidos,
viene, va... ¡Me despiertas!
Se desploma el suelo,
emergen mis orquídeas,
enganchada a ellas un ramo de rubores,
sobre el paisaje aquel...
Ese que hoy dibujas.
Comprendo me sorprenda
no eres una gota de lluvia... ¿verdad?
Tienes esa peculiaridad,
ese árbol generoso,
Cielo... ¡esa tu sonrisa!
Que aflige sin compasión...
Las nubes negras de mi tristeza.
Si, ese tu retrato,
que me roba los suspiros sin
siquiera pedir permiso.
Y... ¿A quien le digo que te amo?
Si ya lo sabes tú, amor mìo...
Sabes que mi amor es solo para ti.
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