daniel amaya
Poeta fiel al portal
Hay tantas cosas
en las vitrinas del alma,
al verte tiemblo y dudo,
entender y no entender
el dilema que no se explica.
Los designios se embriagaron,
chocaron los trenes
y los soldados a sus trincheras;
¡tiempo que arduo eres!
has pasado y acabado
el reposo del alma en el césped,
la maleza conoce la muerte,
las heridas sanan si,
dejando huellas en el crepúsculo.
Se explica y no se explica,
se entiende y no se entiende,
ahora que te encuentro
las migajas caen de la mesa,
es difícil saber,
nuestro único error fue un día frío y gris.
¡Recordemos!
solo tu sonrisa sabia
de rosa pálida,
y tus ojos de muñeca viva,
¡cuanto te quiero, cuanto te necesito!
en las vitrinas del alma,
al verte tiemblo y dudo,
entender y no entender
el dilema que no se explica.
Los designios se embriagaron,
chocaron los trenes
y los soldados a sus trincheras;
¡tiempo que arduo eres!
has pasado y acabado
el reposo del alma en el césped,
la maleza conoce la muerte,
las heridas sanan si,
dejando huellas en el crepúsculo.
Se explica y no se explica,
se entiende y no se entiende,
ahora que te encuentro
las migajas caen de la mesa,
es difícil saber,
nuestro único error fue un día frío y gris.
¡Recordemos!
solo tu sonrisa sabia
de rosa pálida,
y tus ojos de muñeca viva,
¡cuanto te quiero, cuanto te necesito!
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