iadra
Poeta que considera el portal su segunda casa
Me gusta la condición oscilante
de la piel cuando cuaja
entre dientes.
Sensación de gelatina ovoidal
grumos, huesos como grumos
dentro de la composición.
Estructura dividida en vectores,
donde se recorre como una
y otra vez antes.
Me hablan trazos de algo difuso,
dicen dicen mausoleo,
pero me sabe a carne.
¿Será mi espíritu con hambre?
Tal vez sueño la sangre,
o me sigue en gotas,
como rayo mortuorio
que escribe en planos cifrados
la imagen de un solo Hombre.
No, hombre, nada
dibuja siluetas de rojo bebible,
y me gusta el vaivén.
¿Dónde se sueña un paraíso?
Lo sé, y evito.
Luego va el péndulo que rasga,
y entonces se acontece derrame,
desperdicio, de lenguas cayendo
y la mía aquí, sin uso razonable.
Una coordenada que se ubica
entre dos puntos de fraguar y descomposición.
Lectura hiperbàrica,
dentro fuera alrededor
anuncia tal vez virtudes abyectas.
Me gusta la oscilación de mi sangre.