Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Duéleme el corazón, Himinglaeva,
sumido en este amargo sufrimiento.
Duéleme el corazón y no te miento,
a tí, gota de luz, divina Eva...
Duéleme tu mirada en el poema
que en lágrimas se asoma al sordo viento.
Duéleme tu pasión al sentimiento
de tus ansias de amor en cruel dilema.
Cuánto dolor se siente al respirarte,
tras esa flor que gime en la palabra
oculta en el embrujo de tu arte!
Cuánto dolor se asienta en esta labra,
que en su sufrir no para de llorarte
por el ángel que tus portales abra!
sumido en este amargo sufrimiento.
Duéleme el corazón y no te miento,
a tí, gota de luz, divina Eva...
Duéleme tu mirada en el poema
que en lágrimas se asoma al sordo viento.
Duéleme tu pasión al sentimiento
de tus ansias de amor en cruel dilema.
Cuánto dolor se siente al respirarte,
tras esa flor que gime en la palabra
oculta en el embrujo de tu arte!
Cuánto dolor se asienta en esta labra,
que en su sufrir no para de llorarte
por el ángel que tus portales abra!
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