Christian Feliciano
Poeta recién llegado
Que muera el recuerdo
cual beso te fue dado
de un rostro maltratado
que en humildad te regaló.
Y si el viento secuestró
los besos del pasado,
me dejó por desdichado
pues su sabor me devolvió.
Pasa el tiempo curandero
ignorando ésta herida
que latente y podrida
se desvive al recordar.
Cuando no hay más que dar
y el intento se suicida,
sólo las fotos tienen vida
sin planes de negociar.
La noche me visita,
respondiendo al llamado
de un cuadro pintado
rojo oscuro completo.
Compré dos boletos
con hierro y con pecado,
el último predicado
de este triste sujeto.
Entre la paz y el fuego
no se siente el sabor,
la sazón del desamor
ya no sufre insomnio.
Un paraíso erróneo
ha opacado aquel dolor,
mientras se oye entre el calor
el cantar de los demonios.
cual beso te fue dado
de un rostro maltratado
que en humildad te regaló.
Y si el viento secuestró
los besos del pasado,
me dejó por desdichado
pues su sabor me devolvió.
Pasa el tiempo curandero
ignorando ésta herida
que latente y podrida
se desvive al recordar.
Cuando no hay más que dar
y el intento se suicida,
sólo las fotos tienen vida
sin planes de negociar.
La noche me visita,
respondiendo al llamado
de un cuadro pintado
rojo oscuro completo.
Compré dos boletos
con hierro y con pecado,
el último predicado
de este triste sujeto.
Entre la paz y el fuego
no se siente el sabor,
la sazón del desamor
ya no sufre insomnio.
Un paraíso erróneo
ha opacado aquel dolor,
mientras se oye entre el calor
el cantar de los demonios.
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