Principe gris
Poeta adicto al portal
I
Vagan por senderos ausentes
la locura en el corazón
y el delirio en la mente
cuando clamo en mi pasión
que sea mi cuerpo tan tuyo
la morada de tus suspiros,
de noche tu descanzo, tu arruyo,
de día tu sed tu delirio,
y allá donde habita el infinito,
espera enamorado el dulce pecado
¡lujuria! Aroma tan exquisito
que tu cuerpo ha liberado.
Elixir de la vida el deseo diario
y un abismo la espera,
vamos que antes de que muera
he de morir en tu santuario.
II
Alo lejos el cantar del campanario
y tan ceca el mañana, los anhelos,
el humeante incensario
es la firma para el juez de los cielos.
Es entonces la eterna unión,
selladas en agua las promezas
y con amor el corazón
y es en ésta dulce proeza.
que se cumplen los sueños
de nuestras pausada aventuras,
tú tan contenta y yo tan risueño,
yo estoy loco y tú eres locura.
Pues allá ante nuestro Dios,
entre gente, santo y flor
he de protegerte en mi amor
amándonos siempre los dos.
III
Unidos tú y yo entre juegos la voz
y el caminar de nuestro presente
un dulce regalo, ángel de Dios
que llena el corazón y la mente.
Una vez morí en tu alma,
muchas veces fue un sueño
para delirar en tu calma
delirio es éste pequeño
que una vez vivió dentro de tí
como en la tierra la raíz,
ojos dulces sabor a mí
el retrato de tu naríz
retrato de tus deseos, tu luz, tu risa,
mi sol, mi temprano amanecer,
es la otra mitad de mi ser,
mi luz, mi deseo, mi brisa.
IV
Paso el tiempo con prisa,
al fín del horizonte, la muerte,
nuestros cuerpos son trizas,
el amor es nuestra suerte
y éste aún nos es eterno,
paciente al par de nuestros pasos
de nuestra vida el frío invierno,
tu mano en la mía, firmes lazos.
Mi piel es cera derretida,
tu cabello blanca parafina,
tú eres la llma de mi vida
el fuego que me ilumina.
Se extingue nuestra llama,
tan cerca las caricias del adios
a éste que tanto te ama
y te amará cerca de Dios.
Pues bien quiero morir contigo
dejamos luz en el niño aquél
luz temprana es él,
llama apagada serás conmigo.
M
Antes de éste adios que digo
quiero volara al cielo,
antes de morir éste amigo
quiere levantar el vuelo
para compartir sus senderos
y dormir viéndo los astros,
quiero ver crecer nuestro sol primero
y en los verdes pastos
esa flor fruto de nuestro jardín,
estrella de nuestras vidas
que late detrás de un lejano confín
donde aguardan fantasías perdidas,
antes de que no te pueda ver
quiero pegarm a tu lado
pues tengo éstos sueños anhelados
y mil cosas mas aún sin resolver.
Vagan por senderos ausentes
la locura en el corazón
y el delirio en la mente
cuando clamo en mi pasión
que sea mi cuerpo tan tuyo
la morada de tus suspiros,
de noche tu descanzo, tu arruyo,
de día tu sed tu delirio,
y allá donde habita el infinito,
espera enamorado el dulce pecado
¡lujuria! Aroma tan exquisito
que tu cuerpo ha liberado.
Elixir de la vida el deseo diario
y un abismo la espera,
vamos que antes de que muera
he de morir en tu santuario.
II
Alo lejos el cantar del campanario
y tan ceca el mañana, los anhelos,
el humeante incensario
es la firma para el juez de los cielos.
Es entonces la eterna unión,
selladas en agua las promezas
y con amor el corazón
y es en ésta dulce proeza.
que se cumplen los sueños
de nuestras pausada aventuras,
tú tan contenta y yo tan risueño,
yo estoy loco y tú eres locura.
Pues allá ante nuestro Dios,
entre gente, santo y flor
he de protegerte en mi amor
amándonos siempre los dos.
III
Unidos tú y yo entre juegos la voz
y el caminar de nuestro presente
un dulce regalo, ángel de Dios
que llena el corazón y la mente.
Una vez morí en tu alma,
muchas veces fue un sueño
para delirar en tu calma
delirio es éste pequeño
que una vez vivió dentro de tí
como en la tierra la raíz,
ojos dulces sabor a mí
el retrato de tu naríz
retrato de tus deseos, tu luz, tu risa,
mi sol, mi temprano amanecer,
es la otra mitad de mi ser,
mi luz, mi deseo, mi brisa.
IV
Paso el tiempo con prisa,
al fín del horizonte, la muerte,
nuestros cuerpos son trizas,
el amor es nuestra suerte
y éste aún nos es eterno,
paciente al par de nuestros pasos
de nuestra vida el frío invierno,
tu mano en la mía, firmes lazos.
Mi piel es cera derretida,
tu cabello blanca parafina,
tú eres la llma de mi vida
el fuego que me ilumina.
Se extingue nuestra llama,
tan cerca las caricias del adios
a éste que tanto te ama
y te amará cerca de Dios.
Pues bien quiero morir contigo
dejamos luz en el niño aquél
luz temprana es él,
llama apagada serás conmigo.
M
Antes de éste adios que digo
quiero volara al cielo,
antes de morir éste amigo
quiere levantar el vuelo
para compartir sus senderos
y dormir viéndo los astros,
quiero ver crecer nuestro sol primero
y en los verdes pastos
esa flor fruto de nuestro jardín,
estrella de nuestras vidas
que late detrás de un lejano confín
donde aguardan fantasías perdidas,
antes de que no te pueda ver
quiero pegarm a tu lado
pues tengo éstos sueños anhelados
y mil cosas mas aún sin resolver.