JBR
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hoy como siempre,
me quede esperando, como tantas
veces lo hice,
como tantas veces paso.
Como cuando en nuestro tiempo,
reinaba el amor.
Siempre me decías que si,
pero nunca me dabas tu pasión.
Estaba solo,
porque aunque estabas conmigo,
se que no me querías,
tan solo para ti no existia,
solo desquebrajabas mi corazón
que poco a poco moría,
y hacías sangrar mi alma,
hasta llenarla toda de melancolía.
Como podías hacer eso,
como podías, o es que acaso
tu no tienes corazón,
o es que acaso eres de piedra,
o simplemente tu no me querías
y por eso mi alma destruías.
Pero todo ya paso,
ahora siento nuevamente que soy yo.
Porque desde que te fuiste,
todo a mi alrededor cambio.
El amor a mi regreso,
y mi corazón destruido,
ahora vive mejor.
Que bueno que te fuiste,
y que bueno que ya no estas aquí,
mereces caminar sola,
mereces sufrir el olvido.
Llora amargamente,
porque de mi, ya nada tendrás,
y el verdadero amor,
nunca mas sentirás.
Me quede esperando,
como tantas veces lo hice,
como tantas veces paso,
pero en mi larga espera,
mi voz al viento dirijo,
donde quiera que estés,
donde quiera que andes,
por siempre y para siempre,
bendecire tu nombre.
me quede esperando, como tantas
veces lo hice,
como tantas veces paso.
Como cuando en nuestro tiempo,
reinaba el amor.
Siempre me decías que si,
pero nunca me dabas tu pasión.
Estaba solo,
porque aunque estabas conmigo,
se que no me querías,
tan solo para ti no existia,
solo desquebrajabas mi corazón
que poco a poco moría,
y hacías sangrar mi alma,
hasta llenarla toda de melancolía.
Como podías hacer eso,
como podías, o es que acaso
tu no tienes corazón,
o es que acaso eres de piedra,
o simplemente tu no me querías
y por eso mi alma destruías.
Pero todo ya paso,
ahora siento nuevamente que soy yo.
Porque desde que te fuiste,
todo a mi alrededor cambio.
El amor a mi regreso,
y mi corazón destruido,
ahora vive mejor.
Que bueno que te fuiste,
y que bueno que ya no estas aquí,
mereces caminar sola,
mereces sufrir el olvido.
Llora amargamente,
porque de mi, ya nada tendrás,
y el verdadero amor,
nunca mas sentirás.
Me quede esperando,
como tantas veces lo hice,
como tantas veces paso,
pero en mi larga espera,
mi voz al viento dirijo,
donde quiera que estés,
donde quiera que andes,
por siempre y para siempre,
bendecire tu nombre.
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