LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
LA PASIÓN DE SUS COLORES ENAMORADOS
Estabas intensa en tu infancia,
aromática de impulsos para
entregar sosiegos soñados,
de frágiles soles de velos.
Alcanzo tu amplitud de nieve,
para verter mi mirada vacía.
Tú recoges de forma cauta,
las sensaciones de mis espacios.
Entregado a las formas rectas;
al laberinto de tus colores,
en una organizada ejecución
de diosa de mis aulas.
Formas limitadas y frágiles;
confabuladas con el aroma frío
de las otoñales luces de vidrios,
intensos por su dulce brillo.
I)
Caminando entre tu frescura;
en tu noche de caminante, ella
relajada por un mar tapizado
de dunas frágiles y transparentes...
Sentimiento tranquilo y arrebatado;
un alboroto que rompe mi vela;
una medianoche triangular y
dulcemente amarga por su profundidad.
¡Háblame! Hiere a las eternidades.
¡Cálmame! Ante la débil providencia.
¡Líbrame! En los frescos de la niebla.
Y déjame alisarme en tu vicio integral.
II)
Vago y me veo en tu naturaleza;
palabra inalterable de tu círculo.
Paz interna de tus equilibrios de duende,
cuando la belleza es fortuna de viento.
Déjame en tu depresión prendido,
y haz que mi equilibrio sea calma
coloreada por una intranquila fuente,
de pensativas miradas de límites.
Enérgico, femenino. ¡Belleza venusiana!
Te arropo de luces y me alumbras,
Hiriendo a la oscuridad desde tus lados,
para permanecer en exhuberancias dúctiles.
¡Cálmame! Y anídame en tu estela poderosa.
¡Líbrame! Entre la primavera de tus ritmos.
¡Háblame! Para seguir tus pensamientos tristes.
Y con quietud, asómate entre mis armonías.
III)
Te adivino, me llenas e invades
de honduras mentales y nerviosas.
Siento tu obsesión atrayente, cuando
las péndolas de tu amor me alcanzan.
Soy señor de tu poder ancestral;
de tus sedas de besos adorados.
Y transfigurado te presiento en mí,
como un vértigo de poderes.
Miro comprendiendo tu impulso,
que me ata a tu arte de sentimientos.
Me siento perturbado por furia de rayos,
tiernos y piadosos, de una luna de vela.
Hazme valer y déjame ser cristalino,
para romper con la espada de sueños
el vacío de los vientos de dioses,
entre el silencio de tus tejidos mudos.
¡Líbrame! Para llegar a tu limpia paz.
¡Háblame! De tus altas memoria azules.
¡Cálmame! En el combate de mis miedos
Y con quietud déjame posarme: luz.
* * * * * * *
(luzyabsenta)
Estabas intensa en tu infancia,
aromática de impulsos para
entregar sosiegos soñados,
de frágiles soles de velos.
Alcanzo tu amplitud de nieve,
para verter mi mirada vacía.
Tú recoges de forma cauta,
las sensaciones de mis espacios.
Entregado a las formas rectas;
al laberinto de tus colores,
en una organizada ejecución
de diosa de mis aulas.
Formas limitadas y frágiles;
confabuladas con el aroma frío
de las otoñales luces de vidrios,
intensos por su dulce brillo.
I)
Caminando entre tu frescura;
en tu noche de caminante, ella
relajada por un mar tapizado
de dunas frágiles y transparentes...
Sentimiento tranquilo y arrebatado;
un alboroto que rompe mi vela;
una medianoche triangular y
dulcemente amarga por su profundidad.
¡Háblame! Hiere a las eternidades.
¡Cálmame! Ante la débil providencia.
¡Líbrame! En los frescos de la niebla.
Y déjame alisarme en tu vicio integral.
II)
Vago y me veo en tu naturaleza;
palabra inalterable de tu círculo.
Paz interna de tus equilibrios de duende,
cuando la belleza es fortuna de viento.
Déjame en tu depresión prendido,
y haz que mi equilibrio sea calma
coloreada por una intranquila fuente,
de pensativas miradas de límites.
Enérgico, femenino. ¡Belleza venusiana!
Te arropo de luces y me alumbras,
Hiriendo a la oscuridad desde tus lados,
para permanecer en exhuberancias dúctiles.
¡Cálmame! Y anídame en tu estela poderosa.
¡Líbrame! Entre la primavera de tus ritmos.
¡Háblame! Para seguir tus pensamientos tristes.
Y con quietud, asómate entre mis armonías.
III)
Te adivino, me llenas e invades
de honduras mentales y nerviosas.
Siento tu obsesión atrayente, cuando
las péndolas de tu amor me alcanzan.
Soy señor de tu poder ancestral;
de tus sedas de besos adorados.
Y transfigurado te presiento en mí,
como un vértigo de poderes.
Miro comprendiendo tu impulso,
que me ata a tu arte de sentimientos.
Me siento perturbado por furia de rayos,
tiernos y piadosos, de una luna de vela.
Hazme valer y déjame ser cristalino,
para romper con la espada de sueños
el vacío de los vientos de dioses,
entre el silencio de tus tejidos mudos.
¡Líbrame! Para llegar a tu limpia paz.
¡Háblame! De tus altas memoria azules.
¡Cálmame! En el combate de mis miedos
Y con quietud déjame posarme: luz.
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(luzyabsenta)
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