Orfelunio
Poeta veterano en el portal
El niño soy yo
Cuando tenga tiempo escribiré unos versos,
de nata y de fresa, de miel y limón,
inocentes y puros, si puro es el verso,
el papel en la mesa, de blanco algodón,
oscura la pluma de negro carbón,
con alma traviesa de niño atrevido,
aflorará un diamante esculpido,
lo que fueran dos letras será una canción;
un canto a la vida, una oda al candor,
una mañana florida, si despierta Cupido,
renace en su nido y reluce el amor.
La pureza en el niño, el niño soy yo,
que de hombre vestido se quita la ropa,
y de proa hasta popa el barco se hundió,
emergiendo una ola que todo arrasó,
que grita y que bota, que ríe y que llora,
que sueña que el mundo atrasó,
que siente la escena aterradora,
si llegado el momento y la hora,
al niño olvidado el hombre mató.
de nata y de fresa, de miel y limón,
inocentes y puros, si puro es el verso,
el papel en la mesa, de blanco algodón,
oscura la pluma de negro carbón,
con alma traviesa de niño atrevido,
aflorará un diamante esculpido,
lo que fueran dos letras será una canción;
un canto a la vida, una oda al candor,
una mañana florida, si despierta Cupido,
renace en su nido y reluce el amor.
La pureza en el niño, el niño soy yo,
que de hombre vestido se quita la ropa,
y de proa hasta popa el barco se hundió,
emergiendo una ola que todo arrasó,
que grita y que bota, que ríe y que llora,
que sueña que el mundo atrasó,
que siente la escena aterradora,
si llegado el momento y la hora,
al niño olvidado el hombre mató.
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