CIRRUS
Poeta fiel al portal
Mis ojos solo miraban,
máquinas inertes de la rutina,
el paisaje era un ir y venir,
se congelaba en el tiempo;
día a día, la soledad cubría mi retina,
la pena trabajaba más y más en mi silencio,
y mi esperanza sobrevivía,
en la coraza de un porque;
un manto de nieve tapaba su verde ilusión,
pero un amanecer en mi horizonte,
el destino toqué,
mi alma se despertó,
y la felicidad se apoderó de mi corazón;
ahora mis ojos solo la miraban a ella,
y la vida volvió a surgir en mí,
cual flor descubre el sol,
los recuerdos de tantos sueños,
ahora la certeza sentida;
mis palabras envolvían su alma,
con la calma de un caracol,
y llegó lo más puro del amor,
semejanza de la primavera;
el sentir más bello se hizo,
en la desnudez de nuestro querer,
me instalé donde nacen los sentidos cual quimera,
y la eternidad se formó en mi ser,
en mi amarla a ella.
máquinas inertes de la rutina,
el paisaje era un ir y venir,
se congelaba en el tiempo;
día a día, la soledad cubría mi retina,
la pena trabajaba más y más en mi silencio,
y mi esperanza sobrevivía,
en la coraza de un porque;
un manto de nieve tapaba su verde ilusión,
pero un amanecer en mi horizonte,
el destino toqué,
mi alma se despertó,
y la felicidad se apoderó de mi corazón;
ahora mis ojos solo la miraban a ella,
y la vida volvió a surgir en mí,
cual flor descubre el sol,
los recuerdos de tantos sueños,
ahora la certeza sentida;
mis palabras envolvían su alma,
con la calma de un caracol,
y llegó lo más puro del amor,
semejanza de la primavera;
el sentir más bello se hizo,
en la desnudez de nuestro querer,
me instalé donde nacen los sentidos cual quimera,
y la eternidad se formó en mi ser,
en mi amarla a ella.
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