Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
MÚSICA NOCTURNA
Música tardía
en medio de la noche.
Alguien
tal vez oye
teclados contra el techo de su ausencia,
oboes contra el piso de su espíritu.
En medio de la nada,
allá afuera,
lejanos abismos de la noche
cavilan
un subterfugio de sueños procaces.
¿Acaso depuran la línea
que separa toda la esencia de las cosas,
vueltas risas,
extrañas maneras de convocar la somnolencia?
Alguien
quizás tú mismo,
escuches, presientes;
te dejas llevar
por esos requiebros de un alma
tratando de exorcisar
su maléfica vigilia.
Música tardía
en medio de la noche.
Alguien
tal vez oye
teclados contra el techo de su ausencia,
oboes contra el piso de su espíritu.
En medio de la nada,
allá afuera,
lejanos abismos de la noche
cavilan
un subterfugio de sueños procaces.
¿Acaso depuran la línea
que separa toda la esencia de las cosas,
vueltas risas,
extrañas maneras de convocar la somnolencia?
Alguien
quizás tú mismo,
escuches, presientes;
te dejas llevar
por esos requiebros de un alma
tratando de exorcisar
su maléfica vigilia.
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