horizonte
Poeta asiduo al portal
Déjame ser en ti, el sol y resplandecer en ti todas las mañanas,
darte la alegría matutina y acariciar tu alma,
y de nuestras glorias una hermosísima alba.
Con mi fuego abrasar tus valles,
que tus ojos celestiales en una noche de fuegos,
en mil amorosas esperanzas se transforme.
Que la brisa suave acaricie este deseo de amar,
de suspiros escuchemos y el cielo nos bañe,
de su infinito don.
Déjame ser en ti luna, mostrarte mis luceros
y cuando me mires, mostrarte mudamente cuanto te contemplo.
Déjame mirar el cielo en tu rostro, cuando la noche callada,
deslumbre con todas sus luces, tus ojos,
y ver como el amor vive en tu mirar.
Hacer un siglo de encanto cada instante,
desea mi sombra y haz del tiempo de placer dicha.
Déjame adornar tu cielo en una noche sosegada,
con ese momento de existencia.
Florecer en tus pastos,
y dejar resbalar por las faldas de la colina,
mi pasión por ti.
Que de este hermoso sueño nunca despertemos,
deslizarme callada y encadenar mi ardiente fantasía en ti,
mirando contigo el concierto de estrellas eternales,
hasta correr entre la luz de ellas.
Y así volvernos entregar a la luz del día,
dejar el universo enmudezca y comenzar de nuevo.
darte la alegría matutina y acariciar tu alma,
y de nuestras glorias una hermosísima alba.
Con mi fuego abrasar tus valles,
que tus ojos celestiales en una noche de fuegos,
en mil amorosas esperanzas se transforme.
Que la brisa suave acaricie este deseo de amar,
de suspiros escuchemos y el cielo nos bañe,
de su infinito don.
Déjame ser en ti luna, mostrarte mis luceros
y cuando me mires, mostrarte mudamente cuanto te contemplo.
Déjame mirar el cielo en tu rostro, cuando la noche callada,
deslumbre con todas sus luces, tus ojos,
y ver como el amor vive en tu mirar.
Hacer un siglo de encanto cada instante,
desea mi sombra y haz del tiempo de placer dicha.
Déjame adornar tu cielo en una noche sosegada,
con ese momento de existencia.
Florecer en tus pastos,
y dejar resbalar por las faldas de la colina,
mi pasión por ti.
Que de este hermoso sueño nunca despertemos,
deslizarme callada y encadenar mi ardiente fantasía en ti,
mirando contigo el concierto de estrellas eternales,
hasta correr entre la luz de ellas.
Y así volvernos entregar a la luz del día,
dejar el universo enmudezca y comenzar de nuevo.