OMAR INOFUENTE BELLIDO
Poeta fiel al portal
Los pétalos de la madrugada,
realizan un festín de alegrías,
melancolías, que vuelven frías,
después de haber estallado en la noche.
Carnicerías en las ventanas,
rostros enrojecidos sin enigmas,
miman; la cortesía de los buenos días,
y de aquellas azarosas vidas.
Caravanas,
mantos cristalizados de orden,
aplacan los pasos del aire,
como lluvias torrenciales.
Vértebras heridas,
y ausencias destiladas,
riman en los ojos de la frontera,
de esta madrugada como vertebras
sin piernas.
realizan un festín de alegrías,
melancolías, que vuelven frías,
después de haber estallado en la noche.
Carnicerías en las ventanas,
rostros enrojecidos sin enigmas,
miman; la cortesía de los buenos días,
y de aquellas azarosas vidas.
Caravanas,
mantos cristalizados de orden,
aplacan los pasos del aire,
como lluvias torrenciales.
Vértebras heridas,
y ausencias destiladas,
riman en los ojos de la frontera,
de esta madrugada como vertebras
sin piernas.