Kattherine d 'Poitiers
Poeta recién llegado
«Y a la que llamaban Hurakán, montaña de nubes, subió al volcán a pelar el cráter con las uñas»
De días ahogados azules claramente obligados por el mar;
se aventuraron al mohíno sufrimiento,
que amerita el caníbal gris, ignorante y nómada
para lograr su propósito imaginario:
La agonía a las carnes germinadas suicidas provocar.
¿Qué fortuna trae su ahogo, en la superficie de la profunda utopía
con poder -y no querer- mantenerse debajo?,
entre verticales corales; colores cromáticos
de puntas hoscas desde las tierras ancestrales enraizadas.
Propósito ridículo de un drama postergado, peor aún: aceptado.
¿Odisea robusta alimento del caníbal?,
saciando el hambre del mar, de la furia, creciente y vibrante.
Es putrefacto mar la sociedad, colmena de pábilo blanco,
dónde el caníbal; humano aciago se sacia de los días.
Gozase pues del ahogo, será el único cero que girará
la vida terrenal del extremo elegido,
pero no han de aceptar las entrañas intrépidas,
que con promesas de vellón escudo vivo y tejido,
crean un velero que no se ahoga, y surca el mar...
Katherine Martínez.
De días ahogados azules claramente obligados por el mar;
se aventuraron al mohíno sufrimiento,
que amerita el caníbal gris, ignorante y nómada
para lograr su propósito imaginario:
La agonía a las carnes germinadas suicidas provocar.
¿Qué fortuna trae su ahogo, en la superficie de la profunda utopía
con poder -y no querer- mantenerse debajo?,
entre verticales corales; colores cromáticos
de puntas hoscas desde las tierras ancestrales enraizadas.
Propósito ridículo de un drama postergado, peor aún: aceptado.
¿Odisea robusta alimento del caníbal?,
saciando el hambre del mar, de la furia, creciente y vibrante.
Es putrefacto mar la sociedad, colmena de pábilo blanco,
dónde el caníbal; humano aciago se sacia de los días.
Gozase pues del ahogo, será el único cero que girará
la vida terrenal del extremo elegido,
pero no han de aceptar las entrañas intrépidas,
que con promesas de vellón escudo vivo y tejido,
crean un velero que no se ahoga, y surca el mar...
Katherine Martínez.
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