Identidad de bolsillo

TAVOAM

Poeta veterano
IDENTIDAD DE BOLSILLO



Sentados al final de un martes cualquiera


en esas tardes que no tienen dueño


con el sol apenas derrotando alguna nube


la vida parece ser un preámbulo de la muerte



los sueños que se esconden tras los párpados


al abrir los ojos chocan contra el cemento


contra la misma calle de cien tardes atrás


contra la misma identidad de bolsillo de los demás



entonces caminamos hacia la noche


hasta el límite de unas sábanas frías


allí donde se acaba el mundo


donde uno se pone a charlar con el infierno



y entre vinos y soledades


entre cigarrillos y besos prestados


uno sabe que mientras más tiempo respire


más muertes tendrá que morir.

 
Te felicito amigo mío,
es un escrito perfecto,
me encantó leerte,
saludos y te
cuidas siempre
Regalos de luz
para iluminar
mas tu camino...
 
Sentados vemos pasar miles de imágenes ante nosotros, en un atardecer cualquiera, de esos que evocan recuerdos anaranjados.
La noche, siempre es dueña de nosotros, hasta de nuestra identidad que a veces queremos engañar consumiendo aíre, sin beneficio.
Besos que te lleguen en silencio mi querido Tavo, estrellas al bolsillo.
 
IDENTIDAD DE BOLSILLO





Sentados al final de un martes cualquiera





en esas tardes que no tienen dueño





con el sol apenas derrotando alguna nube





la vida parece ser un preámbulo de la muerte








los sueños que se esconden tras los párpados





al abrir los ojos chocan contra el cemento





contra la misma calle de cien tardes atrás





contra la misma identidad de bolsillo de los demás








entonces caminamos hacia la noche





hasta el límite de unas sábanas frías





allí donde se acaba el mundo





donde uno se pone a charlar con el infierno








y entre vinos y soledades





entre cigarrillos y besos prestados





uno sabe que mientras más tiempo respire





más muertes tendrá que morir.




tristes versos que se palpan con un profundo morir, grato leerle
 
Sentados vemos pasar miles de imágenes ante nosotros, en un atardecer cualquiera, de esos que evocan recuerdos anaranjados.
La noche, siempre es dueña de nosotros, hasta de nuestra identidad que a veces queremos engañar consumiendo aíre, sin beneficio.
Besos que te lleguen en silencio mi querido Tavo, estrellas al bolsillo.


Muchas gracias por dejarme tus palabras y tu tiempo de lectura, como vos decís, la noche siempre es dueña de nosotros.
Besos... (silenciosos).
 
Perfecta imàgen, se me queda grabada.
Me hiciste recordar las tardes en el pueblo de mi abuela. Justo asi sentia que pasaba el tiempo.
Y las noches eran ideales para charlar con el infierno.
Que placer ha sido leerte.
 
Sublimes los últimos versos, compatriota.
Un gustazo pasar por tus letras.
Un saludo cordial eh, no te congeles en el sur.
 
Peligroso es vivir, y peligroso también asirse a las felicidades, venenos del pasado; mejor sería dormir, una, dos, tres semanas, dos años, mil días; meter el cuerpo en un balde con hielos y anguilas eléctricas. Algo... Algo... no sé, que nos haga sentirnos menos muertos, y menos ingratos. Bárbara la tristeza hecha poesía que aquí se transpira amigo poeta.

Saludos.
 
Tristemente es verdad que caminamos hacia la muerte, Tavoam. Sobre todo en tardes de martes melancólicas...
Muy bello tu poema.
Estrellas para alumbrar esa desazón.
 
..."entre cigarrillos y besos prestados
uno sabe que mientras más tiempo respire
más muertes tendrá que morir."


Gracias por tu comentarios en mi tema.... he pasado a leerte y debo decir que ha sido un agrado.... espero leer más de tu poesía... felicidades y mis mejores deseos para ti, un abrazo.
 
IDENTIDAD DE BOLSILLO





Sentados al final de un martes cualquiera





en esas tardes que no tienen dueño





con el sol apenas derrotando alguna nube





la vida parece ser un preámbulo de la muerte








los sueños que se esconden tras los párpados





al abrir los ojos chocan contra el cemento





contra la misma calle de cien tardes atrás





contra la misma identidad de bolsillo de los demás








entonces caminamos hacia la noche





hasta el límite de unas sábanas frías





allí donde se acaba el mundo





donde uno se pone a charlar con el infierno








y entre vinos y soledades





entre cigarrillos y besos prestados





uno sabe que mientras más tiempo respire





más muertes tendrá que morir.




Muy bellos versos Tavo, parece más dulce el final del camino.
 
IDENTIDAD DE BOLSILLO



Sentados al final de un martes cualquiera


en esas tardes que no tienen dueño


con el sol apenas derrotando alguna nube


la vida parece ser un preámbulo de la muerte



los sueños que se esconden tras los párpados


al abrir los ojos chocan contra el cemento


contra la misma calle de cien tardes atrás


contra la misma identidad de bolsillo de los demás



entonces caminamos hacia la noche


hasta el límite de unas sábanas frías


allí donde se acaba el mundo


donde uno se pone a charlar con el infierno



y entre vinos y soledades


entre cigarrillos y besos prestados


uno sabe que mientras más tiempo respire


más muertes tendrá que morir.



Hola.
Sabes, al ir degustando tus versos una sensación de melancolía se va posando en el pecho, esque tu poesía transmite esa tristeza de un día cualquiera, inundado de rutina, cuando parece que las nubes grises nos anuncian un final... tal parece que cada día nos acercamos más a la muete, caminamos hacia ella, y si hoy no es el día en el que nos toque atravezar la puerta, continuaremos viviendo una lenta agonía...percibiremos en el ambiente el morir de tantas cosas, de tantos sueños.....
Un placer venir a tu espacio.
mis estrellas y un abrazo.
Ana.
 
Ni modo, amigo. A veces nos toca jugarnos la vida en esos caminos, y sobrevivimos y nos hacemos más fuertes, o tal vez morimos de a poco, lentamente. Buen poema. Saludos y abrazos desde alemania.
 
IDENTIDAD DE BOLSILLO



Sentados al final de un martes cualquiera


en esas tardes que no tienen dueño


con el sol apenas derrotando alguna nube


la vida parece ser un preámbulo de la muerte



los sueños que se esconden tras los párpados


al abrir los ojos chocan contra el cemento


contra la misma calle de cien tardes atrás


contra la misma identidad de bolsillo de los demás



entonces caminamos hacia la noche


hasta el límite de unas sábanas frías


allí donde se acaba el mundo


donde uno se pone a charlar con el infierno



y entre vinos y soledades


entre cigarrillos y besos prestados


uno sabe que mientras más tiempo respire


más muertes tendrá que morir.





Me quito el sombrero ante este escrito... cada momento que respiramos es un resucito, pues la vida es un hilito... la muerte su rompiente, sobre ella bajo escrito, bajo ella yo durmiente. Un abrazo estrellado
 

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