Leona sumisa
Poeta recién llegado
Silencié todos mis miedos, escondidamente tristes.
Detrás; de mis sombras mas sospechosas.
Pude encontrarte asesinándome una y otra vez.
Dulcemente yo bañada en rosas rojas.
Agriamente tú comiéndotelas de mi piel.
Ni siquiera pude decir no; mientras observaba a Julieta bebiendo de mí.
Fue humillante no poder ,negarme a morir.
Oscuramente romántico y sutil.
No pude contar historias para niños esta vez, frente a hojas reales no puedo mentir.
Y cerré mis ojos esperando alguna vez sentir placer.
Y acaricie mi rostro pálido; especialmente hermoso alguna vez.
Pedí piedad mientras sonreías, y tus carcajadas mas sinceras fueron el último sonido que escuche.
Y no debo mentir, mientras me asesino.
Que duela cada acento, de eso que nunca supe escribir.
Lo siento querido Dios, pero esta vez estoy arrastrando.
Bebiendo la lluvia acida de esta maldita tormenta.
Y no puedo mentir diciendo que estoy bien.
No quiero quedarme en silencio de nuevo.
Aun muerta debí bailar electro sobre mi tumba,
Apuñalarme en mi nombre.
Llevarme yo misma las rosas rojas; a casa: ahogarme en una hermosa tina dorada repleta de miel.
Y no puedo contar historias para niños otra vez.
Silencié todos mis miedos escondidamente tristes.
Detrás; de mis sombras mas sospechosas.
Pude encontrarme asesinándome una y otra vez.
Yo; bañada en rosas rojas, en el espejo;comiéndomelas de mi piel.
Una y otra vez, una y otra vez
Detrás; de mis sombras mas sospechosas.
Pude encontrarte asesinándome una y otra vez.
Dulcemente yo bañada en rosas rojas.
Agriamente tú comiéndotelas de mi piel.
Ni siquiera pude decir no; mientras observaba a Julieta bebiendo de mí.
Fue humillante no poder ,negarme a morir.
Oscuramente romántico y sutil.
No pude contar historias para niños esta vez, frente a hojas reales no puedo mentir.
Y cerré mis ojos esperando alguna vez sentir placer.
Y acaricie mi rostro pálido; especialmente hermoso alguna vez.
Pedí piedad mientras sonreías, y tus carcajadas mas sinceras fueron el último sonido que escuche.
Y no debo mentir, mientras me asesino.
Que duela cada acento, de eso que nunca supe escribir.
Lo siento querido Dios, pero esta vez estoy arrastrando.
Bebiendo la lluvia acida de esta maldita tormenta.
Y no puedo mentir diciendo que estoy bien.
No quiero quedarme en silencio de nuevo.
Aun muerta debí bailar electro sobre mi tumba,
Apuñalarme en mi nombre.
Llevarme yo misma las rosas rojas; a casa: ahogarme en una hermosa tina dorada repleta de miel.
Y no puedo contar historias para niños otra vez.
Silencié todos mis miedos escondidamente tristes.
Detrás; de mis sombras mas sospechosas.
Pude encontrarme asesinándome una y otra vez.
Yo; bañada en rosas rojas, en el espejo;comiéndomelas de mi piel.
Una y otra vez, una y otra vez
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