zatirikon
Poeta recién llegado
El tiempo me habla con labios gruesos,
hasta se achina infantil,
y se pone regiamente serio.
Lo llamaría encantadora
viendo sin trabajo su forma abarcable.
Ojalá no se moleste: el tiempo es una estudiante.
Me persigue con su buen ritmo
y con su voz afinada en los espacios abiertos
y se detiene en la memoria,
cuando reposa en la almohada su recuerdo.
Conoce su oficio: hace cien pausas en mis aposentos
y suelta el muelle del ahora mismo,
cuando urge hacerlo.
Cosa rara, su estetóscopo,
me ausculta libre el fin de semana,
unos dicen: ¡qué lluvia!, y yo pienso:
¡qué fiebre!
El tiempo me habla con labios gruesos,
qué urgente y constante,
y qué miedo.
hasta se achina infantil,
y se pone regiamente serio.
Lo llamaría encantadora
viendo sin trabajo su forma abarcable.
Ojalá no se moleste: el tiempo es una estudiante.
Me persigue con su buen ritmo
y con su voz afinada en los espacios abiertos
y se detiene en la memoria,
cuando reposa en la almohada su recuerdo.
Conoce su oficio: hace cien pausas en mis aposentos
y suelta el muelle del ahora mismo,
cuando urge hacerlo.
Cosa rara, su estetóscopo,
me ausculta libre el fin de semana,
unos dicen: ¡qué lluvia!, y yo pienso:
¡qué fiebre!
El tiempo me habla con labios gruesos,
qué urgente y constante,
y qué miedo.
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