ludmila
Poeta veterano en el portal
Amanecer cautivo,
atrapador de viejas secuelas,
de dolor.
Me quedo adormilada
en tus furtivas anclas,
me sume la agonizante placidez
de la entrega a la nada
Me hundo en la desdicha,
y el vaivén del sueño
se emborracha
de ideas perdidas.
Es el dolor del duelo,
es el trago agrio
del ocaso pendiente
de caricias,
de besos moribundos,
húmedos de lenguas vespertinas.
Al crepúsculo,
al amante furioso de la tarde,
con esos mares escasos
de oleajes sempiternos.
Con sonrisas amargas del presagio
Ay, qué corazón tan frágil
me ha tocado,
que se quedó deshecho
ahí en la almohada
suspirando por los viejos recuerdos .