Rolando Kindelan Nuñez
Poeta fiel al portal
A veces te pienso
y me quedo como tonto,
volviendo a vivir.
Consumiendo tu recuerdo
me inclino en la mente,
te beso de nuevo;
te abrazo de nuevo
y le agradezco al cielo,
porque estás en algún sitio
esperando mi regreso.
Yo desde aquí te quiero.
Yo, desde aquí te quiero.
Yo desde aquí, te quiero.
Ya no dudo del teléfono...
Ya confío en el correo...
te me sales de la mente
para habitar en mis versos.
En aquellos mismos versos
que una vez fueron tristes,
que una vez también fueron
imaginados, pero tuyos...
Y te pienso, sí, te pienso.
Te pienso hasta que la cabeza me duele,
y el alma también me duele
pero aun así te pienso.
Sé también que no me crees
si te digo que no miro,
si te digo que no observo,
si te digo que en mi alma
vives tú, no cabe otra.
No volveré a decirte que te amo...
No volveré a decir que me enamoras...
No mentiré al decir: que si te veo,
seré capaz de controlar
mi sed de ti, mis deseos.
y me quedo como tonto,
volviendo a vivir.
Consumiendo tu recuerdo
me inclino en la mente,
te beso de nuevo;
te abrazo de nuevo
y le agradezco al cielo,
porque estás en algún sitio
esperando mi regreso.
Yo desde aquí te quiero.
Yo, desde aquí te quiero.
Yo desde aquí, te quiero.
Ya no dudo del teléfono...
Ya confío en el correo...
te me sales de la mente
para habitar en mis versos.
En aquellos mismos versos
que una vez fueron tristes,
que una vez también fueron
imaginados, pero tuyos...
Y te pienso, sí, te pienso.
Te pienso hasta que la cabeza me duele,
y el alma también me duele
pero aun así te pienso.
Sé también que no me crees
si te digo que no miro,
si te digo que no observo,
si te digo que en mi alma
vives tú, no cabe otra.
No volveré a decirte que te amo...
No volveré a decir que me enamoras...
No mentiré al decir: que si te veo,
seré capaz de controlar
mi sed de ti, mis deseos.