Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Hermanos, llegó la sinceridad
Al escribir estas líneas no deseo hacer alarde de ningún tipo; intento que el escrito sea sencillo, como una carta a un niño; y si puede ser, lo haré para que todo el mundo entienda cómo está al revés. No pretendo surrealismo, ni misticismo; tampoco quiero que sea sesión para adultos, ni suceso gótico, ni artificio tecnológico; quiero que éste sea puro, no misterioso ni oculto; y aunque sea prosa y lo adorne con un toque poético, es debido a que lo utópico, forma parte de los sueños.
Hace muchos años, -muchísimos-, vivía un ser parecido a nosotros que estaba por crecer; era de lo más sencillo, y como un niño, con facilidad se sorprendía al observar su alrededor, que, -sin ser reloj-, moverse parecía. Todo eran sorpresas, un día y otro día; todo maravilla, todo misterio; y con todo y esas, se sentía un Rey en su observado reino. Este ser, debido a circunstancias aún sin resolver, tenía la capacidad de ser curioso y aprender; y con facilidad aprendió pronto a cazar, a controlar, a pensar... y a dominar. Se dio cuenta que podía a otros subyugar; nada nuevo en la existencia, pues todo ser busca expandir su gen para alargar su permanencia; pronto, apareció cual eminencia "la idea", que es la madre de la ciencia, y es que aunque sea necesaria confirmarla, hay algunos que siendo mala por la experiencia, intentan inculcarla para que sea pilar, y que saben que sólo es farsa, y con ello, alcanzar dominar al clan, que sin evidencia, temen el misterio que se anuncia por la amenaza que conlleva; y es la culpa de quien lo piensa; no hay misterio, quien lo promulga, -y esto es muy serio-, lo divulga por conveniencia y esclaviza a toda audiencia condenando al que no comulga. Después, con los años, con los miles de años, llega la duda; la tontería aún dura, la estupidez aún todo alumbra.
Por qué no sincerarnos hermanos; por qué tanta mentira; ¿no podemos amarnos sin utilizar semejante descompostura?; por qué no decir, que todo fue una mal sueño, un bonito cuento, -que algunos hicieron tétrico-, para educar, para vivir, para moldear los sentimientos, y excluir por sus efectos, las consecuencias de un mal encuentro.
Hermanos, llegó el día de la sinceridad; con tantos días celebrados que hay, alguno debía ser sincero, y eso espero; ya no hay nada extraño bajo el Sol; todo está ya explicado; es hora de que unidas nuestras manos alcemos al frente la mirada; ¡acabemos con la farsa!, y ¡voto al cuento!, y si hace falta acudamos todos desnudos y en manada; que tiemble el mundo, y con toda audacia, ya sea estado o mafia, nuestro murmullo, se deje oír más allá de toda cracia, pues mi anarquía es natural, la aborreciera por anarcracia; esto último es licencia; espero lo superéis y toda luz en esta noche-día apaguéis; y gritando, -todos podéis-: ¡que caigan torres!, ¡que coman pobres!, ¡que corran ricos!, ¡que asomen vientos!, ¡que mueran "vicios"!, ¡que se abran puertas!, ¡que corran ríos!, que sea el hombre dueño en su nido; ya he explicado su buen motivo, no es otra cosa, más de lo mismo: "lanzar sus genes al infinito"; si éste no existe, que sigan estos entre sus hijos.
Sinceridad hermanos... os pido.
Al escribir estas líneas no deseo hacer alarde de ningún tipo; intento que el escrito sea sencillo, como una carta a un niño; y si puede ser, lo haré para que todo el mundo entienda cómo está al revés. No pretendo surrealismo, ni misticismo; tampoco quiero que sea sesión para adultos, ni suceso gótico, ni artificio tecnológico; quiero que éste sea puro, no misterioso ni oculto; y aunque sea prosa y lo adorne con un toque poético, es debido a que lo utópico, forma parte de los sueños.
Hace muchos años, -muchísimos-, vivía un ser parecido a nosotros que estaba por crecer; era de lo más sencillo, y como un niño, con facilidad se sorprendía al observar su alrededor, que, -sin ser reloj-, moverse parecía. Todo eran sorpresas, un día y otro día; todo maravilla, todo misterio; y con todo y esas, se sentía un Rey en su observado reino. Este ser, debido a circunstancias aún sin resolver, tenía la capacidad de ser curioso y aprender; y con facilidad aprendió pronto a cazar, a controlar, a pensar... y a dominar. Se dio cuenta que podía a otros subyugar; nada nuevo en la existencia, pues todo ser busca expandir su gen para alargar su permanencia; pronto, apareció cual eminencia "la idea", que es la madre de la ciencia, y es que aunque sea necesaria confirmarla, hay algunos que siendo mala por la experiencia, intentan inculcarla para que sea pilar, y que saben que sólo es farsa, y con ello, alcanzar dominar al clan, que sin evidencia, temen el misterio que se anuncia por la amenaza que conlleva; y es la culpa de quien lo piensa; no hay misterio, quien lo promulga, -y esto es muy serio-, lo divulga por conveniencia y esclaviza a toda audiencia condenando al que no comulga. Después, con los años, con los miles de años, llega la duda; la tontería aún dura, la estupidez aún todo alumbra.
Por qué no sincerarnos hermanos; por qué tanta mentira; ¿no podemos amarnos sin utilizar semejante descompostura?; por qué no decir, que todo fue una mal sueño, un bonito cuento, -que algunos hicieron tétrico-, para educar, para vivir, para moldear los sentimientos, y excluir por sus efectos, las consecuencias de un mal encuentro.
Hermanos, llegó el día de la sinceridad; con tantos días celebrados que hay, alguno debía ser sincero, y eso espero; ya no hay nada extraño bajo el Sol; todo está ya explicado; es hora de que unidas nuestras manos alcemos al frente la mirada; ¡acabemos con la farsa!, y ¡voto al cuento!, y si hace falta acudamos todos desnudos y en manada; que tiemble el mundo, y con toda audacia, ya sea estado o mafia, nuestro murmullo, se deje oír más allá de toda cracia, pues mi anarquía es natural, la aborreciera por anarcracia; esto último es licencia; espero lo superéis y toda luz en esta noche-día apaguéis; y gritando, -todos podéis-: ¡que caigan torres!, ¡que coman pobres!, ¡que corran ricos!, ¡que asomen vientos!, ¡que mueran "vicios"!, ¡que se abran puertas!, ¡que corran ríos!, que sea el hombre dueño en su nido; ya he explicado su buen motivo, no es otra cosa, más de lo mismo: "lanzar sus genes al infinito"; si éste no existe, que sigan estos entre sus hijos.
Sinceridad hermanos... os pido.
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